Ser o no ser

José Guerrero 'yuyu' /

Se agota el crédito

SEIS jornadas tan solo han bastado para que las prisas sobrevuelen sobre el Cádiz y empiecen a surgir dudas sobre las posibilidades reales de conseguir el objetivo que se marcó a inicios de temporada. Sí, hace tan solo seis semanas. Es cierto que la liga acaba de empezar y que hay tiempo para todo, pero no es menos cierto que con esta actitud y esta aptitud no vamos a ningún lado. Y parece que todo se centra en el entrenador, como cuando suelen ir las cosas mal. A mi Calderón no me parece ni buen ni mal entrenador. Para mí un buen entrenador es el que gana o consigue objetivos. Si Calderón lo logra, será mi entrenador ideal. Si no se consiguen puntos ni objetivos no me vale ni Guardiola en el banquillo de Carranza. Y de momento la balanza está jugando más en contra que favor de Calderón. Al que por otra parte todos le deseamos suerte, porque su suerte es la nuestra, la del cadismo.

Pero tenemos prisas, y eso en fútbol no es bueno. Asegura el entrenador que desde el club se le transmite diariamente confianza. Mal asunto. Cuando se confía en alguien a muerte no hay que estar recordándoselo a diario. Las confianzas y las ratificaciones en el fútbol ya se sabe en qué terminan. Y líbreme Dios de pedir el cese de Calderón. Si el equipo gana me da igual que este Torrente en el banquillo. Pero así no podemos seguir. Y eso lo sabe hasta el propio Antonio Calderón. Y ahora vienen las prisas. Pedirle calma al público del Carranza es complicado. Estoy seguro de que el aficionado que vaya hoy al estadio irá con la misma ilusión de todos los domingos, pero cada día cuesta más mantener viva esa ilusión. Son ya muchas las temporadas nefastas que viene soportando el aficionado del Cádiz y eso le agota la paciencia hasta a un caballo de madera.

Está claro que lo ideal es ir hoy al estadio como si no pasara nada. Dejando las prisas a un lado y olvidándose de la clasificación. Animando a tope y estando con el equipo. Lo que sucede es que, como tantas otras veces en los últimos años, ya es hora de que el equipo anime un poco a la grada. Si no se ve una reacción pronta, volverán a aparecer los nervios. Es inevitable. Parafraseando y dandole la vuelta al anuncio del agua mineral, aquí no pesan los kilos, pesan los años. Los años de decepciones se van acumulando y no se le ve fin a esto. Hasta el entrenador de La Hoya habla de momento ideal para sacar algo positivo de su visita a Carranza. Los futbolistas y técnicos no pueden volver a permitir que un proyecto donde se ha vuelto a generar ilusión de la nada se vaya a pique en siete jornadas. Los puntos se pueden recuperar pronto. La ilusión no.

Y creo que se equivoca Calderón cuando dice que para el Cádiz todos los encuentros son finales. El de hoy es una final porque el inicio ha sido nefastas. Con trece o catorce puntos en la tabla no hay finales. Con siete sí. Así que hoy le toca el equipo darle la vuelta a esto antes de que sea tarde. Lo peor no es una final. Lo peor es "el final", de una ilusión. De otra más.

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