LOS partidos son la agencia de casting de la democracia, encargados de seleccionar a las personas que van a gestionar el interés general. Por desgracia el principal criterio que emplean para elegir a los cargos públicos no es la capacidad sino la lealtad, mientras más perruna mejor. En esto todos los partidos son iguales, los nuevos y los viejos. Veamos la Zona Franca: No sé qué tiene que es una fuente de conflictos desde la llegada de la democracia. Recuerdo aquellas "auditorías de infarto" que dijo Felipe González en el Congreso de los Diputados en 1983, una de ellas era de ZF, pero como estaba Antonio Toscano, alcalaíno, Alfonso Perales se ocupó de taparlo. Luego llegó Juvencio Maeztu, pero cuando se iba a investigar su gestión, el pobre hombre se murió, pusieron al bueno de Daniel Vázquez para que tapase los agujeros. Llegó el impar Rodríguez de Castro que con su falta de escrúpulos y su megalomanía terminó en prisión. Miguel Osuna, al que le dieron tal cobazo con Quality Food, se creía que se iba a convertir en un gran empresario gracias a García Gallardo, y acabó como el rosario de la aurora. Luego Pepe Mier, que con su estilo indolente aumentó el endeudamiento de ZF. De ahí al Tío del Bigotillo, algún día saldrán a la luz sus tejemanejes, sus favores a las campañas del PP, su vivienda oficial, su plaza de garaje, su criada y todo lo que pagaba la ZF. Pozuelo, cuyo principal mérito era ser amigo personal de Antonio Sanz, se dejó embaucar por los Contreras con Torrot. Se fue Altadis, la fábrica de camisetas, Torrot, y ahora anuncia su marcha Bayport, por no hablar del Polígono Exterior, un ejemplo de chabolismo industrial donde Cristóbal Montoro y Teófila Martínez iban a crear 5.000 puestos de trabajo.

Con la llegada de Pedro Sánchez se produjo una pelea en el pedrismo para el nombramiento del delegado del Estado. Luis Pizarro propuso a Gabriel Almagro, Rafael Román a Pepe Ruiz Navarro , Fran González ganó la partida colocando a Victoria Rodríguez Machuca, en aquel momento su mano derecha. Fran se peleó luego con Victoria, no se sabe muy bien el motivo, Victoria se peleó con varios empleados, alguno que ella misma había fichado. La política de personal del PP y del PSOE ha sido un desastre mientras el control de las cuentas brilla por su ausencia. Todos los elegidos por los partidos lo son por su fidelidad a quien ostenta el poder en la estructura orgánica, ni uno solo fue seleccionado por su capacidad o formación. Ser delegado del Estado es una bicoca porque el sueldo es de 125.000 euros al año, un 50% más que el presidente del Gobierno. Ni Fran González ni Victoria Rodríguez Machuca tienen formación para el puesto, la tenía Pepe Ruiz Navarro, quizás por eso fue descartado, demasiado bueno e independiente para los partidos acostumbrados a romanís y albitas. Alguien debería explicarnos las causas de este relevo.

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