LA decisión del Ministerio de Hacienda de aprobar la creación de una Zona Franca en Sevilla, que se uniría a las ya existentes en Barcelona, Vigo, Las Palmas de Gran Canaria y Cádiz, ha generado un rotundo rechazo en esta última ciudad y también ha puesto de manifiesto la división interna y escasa coordinación existente en el Partido Popular. Como es lógico, desde Cádiz se contempla con preocupación esta decisión del Gobierno, ya que se teme la competencia que puede generar una zona franca tan cercana, en una ciudad y un entorno con más y mejores infraestructuras. La reacción de la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, histórica dirigente del Partido Popular, lo dice todo. La regidora gaditana no ha ocultado su profundo malestar con su partido, por el que se siente "engañada", dando a entender que se le había prometido que Cádiz no se vería afectada por la decisión gubernamental. La presidenta de la Zona Franca de Cádiz anunció ayer que este órgano va a encargar a su asesoría jurídica un informe sobre la viabilidad de la Zona Franca de Sevilla y que, en caso de que ésta salga adelante, pedirá que la gaditana reciba siempre las mismas ayudas. No sólo Teófila Martínez ha expresado su postura contraria al proyecto de Sevilla. También sectores empresariales, partidos políticos y entidades sociales de Cádiz han expresado su preocupación por una decisión adoptada sin que, como ha sucedido con la Zona Franca de Cádiz, se hayan consultado al menos sus opiniones. Además, de llevarse a cabo el dragado del Guadalquivir, una medida que se antoja imprescindible para el éxito de la zona franca sevillana, el temor se trasladaría de forma inmediata al Puerto de Cádiz, que vería así incrementada la competencia. Pero si ya es grave que se lleve a efecto un proyecto que puede perjudicar los intereses de Cádiz, también lo es el hecho de que la alcaldesa de la ciudad se queje de haberse enterado tarde y mal de ello. Esto demostraría que ni siquiera dentro de su partido existe la coordinación necesaria para este tipo de iniciativas de carácter institucional que proceden del Gobierno central, en manos del PP. Que la Zona Franca de Cádiz, a través de su presidenta, se sienta ninguneada en este asunto demuestra muy poca sensibilidad del Gobierno hacia esta ciudad, si es que no estamos ante una pose de Teófila para salvar su imagen que, en cualquier caso, deja dañada la de su partido. Este tipo de polémicas y, sobre todo, la forma como se ha llevado a cabo este proyecto, alimenta absurdas rivalidades e infantiles debates chovinistas entre ciudades que están llamadas a entenderse en lugar de enfrentarse.

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