Crónica personal

Pilar Cernuda

Wert y la españolización

JOSÉ Ignacio Wert ha tenido que explicar sus palabras, que es lo peor que le puede suceder a un político: si se explica es porque ha provocado un titular desacertado, un titular que puede ser utilizado en su contra. Es evidente que el ministro de Educación ha cometido un error al decir que quiere españolizar a los niños catalanes.

Los niños catalanes no necesitan españolizarse porque son españoles. Wert se refería a que pretende que conozcan mejor la lengua castellana y la cultura que es común a todos, pero la forma de expresarse ha sido tan negativa que habrá quien le equipare a los nacionalistas enragés que buscan la discriminación positiva de lo suyo, que es ni más ni menos que la discriminación negativa, el olvido, de lo que es de todos.

 

En Cataluña existe un problema serio para los niños y jóvenes que además del catalán quieren manejar perfectamente el castellano; pero cuando un ministro de Educación y Cultura menciona la palabra españolizar provoca de inmediato una reacción contraria a la que pretendía, el sectarismo, el enrocamiento en la posición más nacionalista. Error que un político no se puede permitir y menos aún cuando se trata de un miembro del Gobierno. José Ignacio Wert tiene un problema a partir de ahora: el titular le deja marcado y tendrá que pasar mucho tiempo para no se lo echen en cara cuando proponga una iniciativa educativa por muy enriquecedora que sea. Y será un lastre cuando se debate su ley de mejora de la educación, una ley absolutamente necesaria y que tal como ha salido del ministerio está llena de sentido común.

 

Los nacionalistas nunca necesitan muchos argumentos para defender sus posiciones, incluso las que son claramente sectarias y contraproducentes para sus ciudadanos. No quieren darse cuenta, porque no les conviene darse cuenta, de cómo se empobrecen las sociedades en las que imperan los criterios nacionalistas. Con Wert acaban de encontrar un argumento para atacar lo español, asunto peliagudo cuando en Cataluña se ha abierto un proceso independentista que, si se afronta con sentido común por lo no independentistas, no llegará a ninguna parte, pero puede triunfar si se le ataca de forma desaforada como hacen algunos dirigentes políticos.

 

 Coincide además la frase del ministro Wert con las noticias que llegan de Londres: el Gobierno de Cameron aprueba el referéndum independentista de Escocia, que se celebrará en el 2014. Hoy por hoy, va a quedar en nada, porque la mayoría de los escoceses quiere voz propia y más autonomía -ponen a Cataluña como ejemplo, como objetivo a alcanzar- pero no independencia. Aquí, como sigamos dando la vara a los independentistas catalanes, se puede provocar que hasta los votantes del PP de Cataluña digan que ya adelante el referéndum.

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