Vox y voto

Esto no está siendo bueno para la salud cardíaca, pero tiene efectos beneficiosos para la claridad de la visión

Ayer escribía sobre las diez razones que hacen que a Ciudadanos le convenga mucho el pacto con el PP y Vox en Andalucía, pero pareció que me hubiesen leído el pensamiento, porque nada más acabar yo mi artículo, Vox subía el tono de sus exigencias. Lo que hace mucho más difícil el mismo pacto que yo daba por seguro. Era un análisis que se autodestruía.

Los de Abascal, sabiéndose más fuertes, han puesto como línea roja para el pacto de investidura la derogación de la ley de violencia de género, y sustituirla por una ley de violencia familiar donde se proteja a las mujeres igual o más que ahora, pero además a los hombres, a los niños, a los abuelos, a todos. No creo que haya nada extraño en esa petición. Coincide con lo que Ciudadanos defendía (está en las hemerotecas) hasta hace nada y con la opinión de señeras señoras progresistas, como la mismísima Carmena en un manifiesto publicado en El País el 18 de marzo de 2006. También con el art. 14 de la Constitución, que consagra la igualdad de todos ante la ley. Ni tampoco tiene nada de extravagante que Vox, al que no han dejado decir nada de nada en el pacto de gobierno, pero cuyos votos son imprescindibles, intente aportar algo. ¿O Vox tiene voto, pero no voz?

El tono ha sido demasiado abrupto: eso sí. Yo hubiese preferido una negociación más convencional, sin líneas rojas por Twitter. Comprendo, sin embargo, que suele pasar esto cuando nadie escucha lo que uno trata de decir. Se acaba levantando levemente la voz y nada y más y nada y entonces más y más hasta que te preguntan muy ofendidos: «¿Por qué gritas!». Es lo que ha pasado. Estaba claro, por el programa de Vox y sus mítines, que quería cambiar la Ley de Violencia de Género. En el pacto entre C's y PP podían, al menos, no haber dicho ni mu de la cuestión, pero insistieron, campanudos, metiéndole el dedo en el ojo al partido de Abascal, que ahora ha dicho «ay».

Hay ahora un problema para el cambio en Andalucía, porque ni C's ni el PP quieren bajarse de la Ley (socialista) de Violencia de Género, a pesar de que lo que decían hace no mucho no difería apenas de lo que dice Vox. Esto no está siendo bueno para nuestra salud cardíaca, pero tiene efectos beneficiosos para la claridad de la visión. ¿El cambio iba a ser apenas nominal o se aspira a un cambio profundo de políticas? ¿Vox tiene voz? Eso está en juego.

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