Vox tiene truco

Tan indigno como seguir a un partido diga lo que diga, es callar lo que uno piensa porque lo dice otro

Cuando se fundó Vox, yo llevaba diez años escribiendo columnas en el Diario. El orden de los factores demuestra que sostuve mucho antes la necesidad imperiosa de un partido que representase a conservadores y patriotas, con orgullo de pertenencia a la cultura occidental, que defendiese la vida y que se rebelase contra lo políticamente correcto.

Aún suelo discrepar de todos, menos de Vox, aunque no es por seguir ninguna disciplina de partido, sino porque éste no ha renegado de mis principios previos. Si Vox reniega, arremeteré. Tan indigno como seguir a un partido diga lo que diga, es dejar de decir lo que uno piensa porque lo dice otro para que no se diga. Con todo, para que no me acusen de sesgo, revelaré que Vox tiene truco.

Quevedo, a la pregunta "¿Qué ha de hacer un hombre para que todas las mujeres corran detrás de él?", respondía: "Ponerse a correr delante de ellas". Vox se aplica ese método. Propone cosas no con la intención de imponerlas a la gente, sino porque son las que la gente piensa. Menos gasto político. Más seguridad. Cumplimiento íntegro de las condenas. Poner coto al abuso nacionalista. Menos impuestos. Más libertad educativa. Más igualdad jurídica, incluso para los hombres. Etc. Algunos airados llaman a esto "populismo"; es democracia representativa.

Se ha visto en la pandemia. Vox se adelantaba al Gobierno porque pedía cosas de sentido común: cierre de los aeropuertos, más test, más libertad de trabajar para no ahogar la economía… Lo han vuelto a hacer con su petición de retirada de las mascarillas al aire libre. Al final, si uno acepta las demandas de la realidad, no sólo la gente, sino los mismos rivales políticos terminan haciendo lo mismo que pediste y que te criticaban. A medio plazo, te hace invulnerable. El control férreo de la inmigración ilegal será (miren ahora a Biden) otro ejemplo.

Ese truco, sin embargo, lo ha pillado alguien: Isabel Díaz Ayuso. La reducción de consejerías que demandaba Vox (porque lo demandaba la calle (porque lo demanda la sensatez)) quedará como una medida de Ayuso. Y las bajadas de impuestos. Y las ayudas a la familia y la natalidad. Habrá quien hable de corrimiento a la derecha, pero son los pies clavados en el suelo. Que le descubran el truco perjudicará algo (porque a copiarle todo nunca se atreverán) a Vox y sus expectativas electorales; pero es una buena noticia para los españoles, por fin, que falta hace.

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