Vox como Podemos

En circunstancias normales, el éxito de Vox beneficia al PSOE. Susana lo introdujo en los debates, pero calculó mal

A efectos electorales, Vox funciona como Podemos. Hace en la derecha lo mismo que el partido de Pablo Iglesias hizo en la izquierda. Aglutina votos periféricos del sistema, de los indignados (que los hay de izquierda, pero también de derecha) y se basa en el populismo, con propuestas irrealizables, con ambigüedades (unos buscan al franquismo sociológico, los otros buscan al comunismo sociológico) pero disimulan, porque quieren ampliar su base social. No les cabe el Estado, ni la Autonomía, ni el Ayuntamiento, ni nada en la cabeza. A Podemos se le ha notado en cuanto ha gobernado en algunos municipios. A Vox se le notó cuando llegó al Parlamento de Andalucía y quería prohibir competencias blindadas en el Estatuto.

A la larga crean frustración entre sus votantes. La consecuencia indirecta es que benefician al rival, sin querer por supuesto. Cuando surgió Podemos, algunas voces de la izquierda socialista acusaron a Pablo Iglesias de estar patrocinado por la derecha, como un invento para arrancar votos al PSOE y que perdieran las elecciones de 2015. En los mejores momentos de Podemos, el PSOE obtuvo los peores resultados de su historia. Ahora han llegado a la conclusión de que Pedro Sánchez es el líder ideal para recuperar los votos que se fugaron. Se ha dedicado a imitar el populismo de Iglesias, a la vez que intenta aprovechar los bandazos de Ciudadanos, que pasó de socialdemócrata a liberal, como si fuera lo mismo, cuando es lo contrario.

El PSOE le lleva esa ventaja al PP: está en situación de recuperar los votos que perdió en los días de oro del populismo de Podemos, que ahora va muy a la baja, con Pablo Iglesias desaparecido y con múltiples divisiones internas. La izquierda se está reagrupando en el PSOE. Por el contrario, la derecha sigue dividida, ahora no en dos grupos, sino en tres. Eso beneficia al PSOE. El modelo andaluz (ya lo hemos explicado algunos) salió bien de casualidad, porque los restos fueron beneficiosos para Vox. Pero en circunstancias normales, el éxito de Vox beneficia al PSOE. Por eso, Susana Díaz lo introdujo en los debates de las elecciones andaluzas. Aunque calculó mal.

El centroderecha, si no reacciona, perderá las próximas elecciones por su fragmentación. Puede que responda a una realidad (hay tres partidos con ideas diferentes), pero es poco útil. El PP sale como el principal partido del centroderecha en las encuestas, las alternativas de Cs y Vox no lo superan, pero lo han debilitado. Por eso Pedro Sánchez, ahora sí, ha convocado elecciones.

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