El Palillero

José Joaquín / león

Votación para las barbacoas

PODEMOS ser la envidia de Artur Mas. Tanto tiempo como lleva ese hombre intentando organizar una consulta independentista en Cataluña y puede que a los gaditanos nos consulten antes. Esto viene a propósito de las fiestas locas de las barbacoas que planteó a las bravas el concejal Martínez de Pinillos y rectificó el concejal González (ambos del mismo partido). Pues resulta que a Martín Vila, el de Ganemos, que sólo tiene dos concejales (aunque muy valiosos), esto no le ha gustado. Tampoco le gustó la medalla del Nazareno antropológico, según lo ve el alcalde, pero esa es otra historia. Esperemos que no se repita, pues enfadarse es malo.

Martín Vila se quejó porque no se organizó "un debate público" para las barbacoas. ¡Con lo que gusta en Cádiz un debate público entre colegas! Pero esto va más allá. El asunto de las barbacoas no se puede despachar en el salón de un colegio, o en Sindicatos. Diferente es un debate público para ver si pactamos, o cómo hacemos el reparto. Las barbacoas se merecen una consulta a todos y a todas. No vas a preguntar a los tuyos sí, y a los otros no. En fin, una consulta como Dios manda en una ciudad laica.

Se supone que tampoco sería un plebiscito informático de tú ya me entiendes, como algunos que organizan en Podemos, en los que Pablo Iglesias consigue el 98,75% de los votos (todos, menos el de Teresa Rodríguez y algún despistado más). Se supone que esta sería una consulta bien organizada, en la que fletarían microbuses para que vayan las monjitas de clausura a votar, y con votos por correo, incluso para nuestros jóvenes emigrantes en el extranjero. Esto sería lo justo, para enterarnos de una vez si los gaditanos y gaditanas quieren más barbacoas para ensuciar sus playas, o que las prohíban para siempre. Yo votaría NO a las barbacoas, como los buenos ecologistas.

Este es un tema de los que más dividen en Cádiz, mejorando lo presente del Ayuntamiento y el fichaje de Güiza. Pero no es tan sencillo. Organizar una consulta con censo auténtico y con urnas que no sean cajas de cartón, con interventores de los partidos y con criaturitas en las mesas cobrando dietas, tiene difícil encaje legal. Pero es lo mínimo que se merecen nuestros ciudadanos. Igual que los otros Ciudadanos, que consiguieron los mismos concejales que Martín Vila (o sea, dos), se merecen un asesor.

Para la publicidad institucional de la consulta de las barbacoas podrían utilizar las bonitas pantallas LED, que ahora tratan al segundo puente, orgullo de la ciudad, como si no existiera. Esto se veía venir.

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