Crónica personal

Pilar Cernuda

Viene el Papa

NÚÑEZ Feijóo no daba un duro por el viaje. Benedicto XVI se mostró verdaderamente cálido con él en la audiencia del lunes, pero cuando Feijóo le invitó a desplazarse a Santiago en el curso del Xacobeo vio que las dificultades eran enormes: el Papa tiene programados seis viajes en 2010 y uno de ellos es a Portugal, con Fátima incluido. Era complicado que pudiera viajar a Galicia, pero 24 horas después de la audiencia se anunciaba desde el Vaticano que viajaría a Santiago y a Barcelona en otoño. Para celebrar misa en la Catedral de Santiago como un peregrino, y para bendecir la Sagrada Familia en Barcelona. Un triunfo para Núñez Feijóo que fue quien trasladó la invitación oficial, pero también para los católicos de toda España.

Ya estuvo Benedicto XVI en España, en Valencia, durante el Encuentro Mundial de las Familias. Entonces el Gobierno mantuvo una actitud ambigua que provocó críticas de los católicos y de los agnósticos, unos por exceso y otros por defecto. Se encontraba junto a los Reyes en Manises para dar la bienvenida a Benedicto durante su primera visita oficial a España -como cardenal había viajado con frecuencia a nuestro país- y mantuvo un encuentro personal con el Papa en Valencia. Pero no asistió a la misa solemne, el acto más importante de la visita.

En esta ocasión será difícil explicar que Zapatero tampoco quiere acudir a la misa de Santiago. Porque será el acto principal de su viaje a España, y no vale el argumento de que el presidente del Gobierno, como agnóstico, elude las celebraciones religiosas. No podrá hacerlo porque hace un año, cuando el presidente turco le invitó al acto del fin del Ramadán, un acto religioso, a Zapatero le faltó tiempo para aceptar la invitación, que presentó como un acontecimiento que había que incluir en el marco de la Alianza de Civilizaciones, a la que dedica tanto empeño y esfuerzo. Debería tener en cuenta que también la religión católica tiene un papel básico en la historia de las civilizaciones.

Zapatero, que no dedicó suficiente esfuerzo en detectar si la crisis económica mundial iba a golpear con fuerza a España o iba a pasar de largo, sí se ha empeñado sin embargo en dejar patente su nula simpatía hacia aquello que defiende la religión católica, y no ha dudado en poner el máximo acento en promulgar leyes que iban de lleno contra su doctrina, que mal que le pese a Zapatero sigue un porcentaje no desdeñable de españoles. De la Vega ha apagado muchos de los fuegos encendidos contra la Iglesia, pero siempre se ha encontrado con nuevas iniciativas gubernamentales que avivaban las llamas.

En la visita del Papa tendrá Zapatero oportunidad de demostrar si su Alianza significa respeto a todas las religiones y culturas, o sólo a las que nos son más ajenas. Que es la incongruencia que ha imperado hasta ahora en su gobierno.

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