Vassallo junto a Zitman

Aunque sea por el traslado de la colección de Vassallo, es bonito que exista una noticia cultural interesante

La exposición permanente de Juan Luis Vassallo Parodi podrá verse en la Casa de Iberoamérica. El alcalde, José María González (al que ya no hace falta llamar Kichi, para que la gente no se confunda en la papeleta), ha invitado a la inauguración en su nuevo emplazamiento. Como si fuera una novedad, cuando sólo cambia el lugar donde se exhibe, después del traslado forzoso desde el Centro Cultural Municipal Reina Sofía. No obstante, hasta la necesidad del trueque con la UCA se puede convertir en virtud. La reapertura de la colección, en su nueva ubicación, permitirá que la Casa de Iberoamérica acoja las exposiciones permanentes de dos grandes escultores contemporáneos: Juan Luis Vassallo y Cornelis Zitman.

Ambas colecciones vinieron a Cádiz en tiempos de la anterior alcaldesa, Teófila Martínez, que por cierto nombró a Juancho Ortiz para los preparativos del Bicentenario. Algunas cosas hicieron bien (aunque no le hayan sacado aprovechamiento electoral), como conseguir que las colecciones de Juan Luis Vassallo y Cornelis Zitman se quedaran en Cádiz. Son dos escultores de temática diferente, pero con la principal característica de los grandes artistas, que es un estilo propio reconocible.

Vassallo es más versátil. Ya he escrito de él en diversas ocasiones. Siempre se destaca que tocó lo divino y lo humano. Triunfó con la Virgen de los Dolores, del Nazareno, que recibe culto en Santa María, a pocos pasos de la Casa de Iberoamérica, por cierto; pero también con sus desnudos y las versiones de Gades, que algunos cretinos de corto alcance artístico consideraron casi pornográfica cuando se disfrazó María Romay.

La obra de Cornelis Zitman, artista holandés afincado en Venezuela (falleció en Caracas en 2016), llegó a Cádiz cuando Teófila Martínez buscaba alicientes para el Bicentenario. Era un artista que solía indagar en la morfología de las personas (en buena parte indígenas) para exagerar y resaltar sus rasgos. No hizo imaginería religiosa. Era un gran creador de personas, sobre todo en los bronces. Recibió la medalla de Cádiz y no se la impugnó nadie.

Aunque sea por un traslado, es bonito que exista una noticia cultural interesante. Para la concejalía de Cultura suena Lola Cazalilla, de Podemos, titulada en Historia del Arte. Tiene fácil superar a la anterior, que al parecer no seguirá en ese cargo. Sería una decisión lógica, a fin de no castigar más a la cultura gaditana. Y esperemos que aprovechen la casualidad de tener juntos a Vassallo y Zitman en la Casa de Iberoamérica.

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