Desde preferencia

José Joaquín León

Vamos a buscar un milagro

VAMOS a ser positivos, aunque no hay motivos. Vamos a buscar un milagro. El Cádiz siempre fue el equipo de los milagros, antes de que fuera el equipo de la torrija. Ascendió a Primera con Milosevic después de ganar los cinco últimos partidos, incluido el de Elche. Se salvó del descenso en condiciones increíbles, como ganar en Tenerife con un autogol, sin chutar ni una vez a puerta. Le ganó la tanda de penaltis de la muerte súbita al Málaga, con Szendrei como héroe. Así que vamos a pensar que puede salvarse, que el milagro es posible. Aunque, entre nosotros, el milagro de este año puede ser más difícil que todos los anteriores.

Sí, lo digo en serio. Miren las plantillas de todos los milagros y miren el plantel de ahora. Miren y pregunten: ¿qué fue de Mágico, de los hermanos Mejías, de Kiko Narváez, del calvo Dertycia? O hasta de Hugo Vaca y Dos Santos, ya puestos a resumir. Hasta echo en falta a Linares y Manolito, al que Espárrago bautizó como Manuel. Y a la mesa del despacho de Irigoyen, para marcar los goles de despacho. Se echa en falta casi todo, porque este Cádiz está tan atontado e irreconocible que sólo nos creemos que es el Cádiz porque sale a jugar cuando le toca al Cádiz.

En Huelva, más de lo mismo. Ustedes pónganse por unos momentos en la piel de Víctor Espárrago y sientan lo que debe estar sintiendo. En unos meses le pueden arruinar todo su palmarés en el Cádiz. No es por plantear mal, ni por poner a este o al otro. Es porque en los tres últimos partidos (ante Córdoba, Hércules y Recreativo de Huelva) el Cádiz podría haber conseguido los nueve puntos y ha regalado miserablemente ocho, para quedarse sólo con uno. El punto.

En apariencia el Cádiz tiene malísima suerte. Pero es que son malísimos, para ser más exactos. Es que hay cosas que no son por casualidad. Por ejemplo, si esta defensa era ya mala en Segunda B, donde no estuvo entre las menos goleadas, pese a terminar como líder destacado, es de sentido común que todavía más malos serían en Segunda A. Pero los dejaron a todos, excepto a Juanma, sustituido por Álvaro Silva, suplente en el Xerez. Y después de verse en la primera vuelta que por supuesto eran todavía más malos que en Segunda B, no ficharon a un central de jerarquía en el mercado de invierno. Pero no es sólo la defensa.

Hay cosas que no pasan por casualidad, como que Toedtli falle un penalti. Unos los marca y otros no. Ya se sabía. También falló alguno en Segunda B. No es un lanzador seguro, aunque no sé si había alguno menos inseguro. Es cierto que Toedtli se lo marcó al Levante. Tan cierto como que ese penalti, que no valió de nada, lo lanzó bien; y que éste, que valía tres puntos, no lo pudo chutar peor.

Vamos a buscar el milagro. Hay que ser conscientes del panorama. El domingo, ante el Albacete, el Cádiz se juega muchas papeletas del descenso. La afición debe animar sin tregua, aunque esté desanimada. Si no animan ahora, en Segunda B se van a desanimar más todavía. Los jugadores deben salir como si se jugaran el futuro, porque se lo juegan. Espárrago debe tener muy en cuenta dónde se ha metido. Y que rece mucho quien sea creyente. Estamos en ese punto en que sólo nos salva la fe.

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