José Antonio López

Vacunados de espanto

CLARO que la vacunación debe ser obligatoria. Hay cosas con las que no se juega, y la salud pública es una de ellas. A ver quién estaría en contra, por ejemplo, de añadir una vacuna más al calendario actual: una dosis a los 18 años para evitar que las maniobras postelectorales inoculen en la población el peligroso virus de la desconfianza con pensamientos tipo ¿para qué he votado? o ¿qué están haciendo con mi voto? Hace falta que la gente se vacune para evitar que los movimientos de los partidos, que en Cádiz siguen sin entender el lenguaje de las urnas, sólo se hagan cuando lo mande Madrid o Sevilla. En las dos semanas que han pasado desde las elecciones, en esta ciudad se ha perdido el tiempo sin que hayamos escuchado aún cómo se deben concretar las líneas de acción de los próximos cuatro años. A la espera de directrices foráneas, Cádiz tiene serios problemas que debe resolver por sí misma.

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