La esquina del gordo

Paco / Carrillo

¡Usted no sabe con quién está hablando!

NO es de ahora. En España siempre ha habido personas con esa frase en la boca. También esta otra: Por ser vos quién sois. En el caso Nóos no se está juzgando sólo unos delitos económicos, deberías aclararse para siempre el significado de ambas expresiones.

Hasta ahora no se sabía si la una era congénita con el poder o con los carajotes que lo ostentan sin merecerlo y la otra como consecuencia del servilismo rastrero de un pueblo resignado. Que Urdangarín y su esposa estén siendo juzgados, más que por presuntos delitos, debiera sentar el precedente para que desaparecieran esas altanerías y esas servidumbres.

Resumiendo al máximo, puede que todo empezara por la visita de Urdanga (así lo ha llamado siempre su cuñado Felipe) al despacho de alguna personalidad de chichinabo, que se plantara delante en plan fraternal y dijera: -¡Hombre!, por cierto, vengo a hacerte un favor. Te ofrezco el Campus Mundial para el Deporte Circunlineal de Estrábicos Unidos, así podrás presumir de iniciativas-. Y el chichinabo de turno (por ser vos quién sois) contestara: -¡Ah, qué bien, qué alegría más grande, sobre todo por haberte acordado de mí!-. Evidentemente en el despacho no se había presentado sólo un exjugador de la Selección de Balonmano, sino algo más: los sueños reales del que ya se veía en el club de regatas de Palma alternando con la espuma. Y si el Urdanga añadía educadamente: -Mira, con sinceridad, yo no entiendo nada de esto, pero ya se pasará por aquí alguien de mi parte para hablarte del proyecto, de los costos y esas menudencias. Ya sabes-. ¡Por Dios Bendito!, ¿hay algún pecado en esto?

Pues, ya digo, más o menos por ahí han proliferado proyectos donde el mensajero, las hectáreas de terrenos, los futuros gloriosos y los mamoneos habituales han sido el motor de todas las corrupciones. ¿El dinero? ¡Por favor, esas groserías no las barajan las gentes principales!, ellas hacían de señuelos y para hacerse fotografías en las maquetas, en comidas de trabajo, pisando los terrenos baldíos que después serían viveros de riqueza. Si después de librarse los presupuestos, no se movía un ladrillo o costaba el triple de lo previsto y la cosa fallaba, la publicidad estaba hecha y eso cuesta una pasta.

Pero, insisto, en Palma no son esas cuestiones la que se juzgan sino si la contabilidad interna de Aizoon, si los asesores eran inmaculados y si la Casa Real estaba al loro, así está resultando que, ante cifras reales, éstas no cuadran porque "alguien" ha metido la mano en el cajón. De ahí los no me consta, no supe, no conozco, no creí, entre la Infanta y su marido, que también. Sin embargo lo que se trasluce es que han existido unos procedimientos para ciertos negocios que se han basado en el "usted no sabe con quién está hablando" y en el "por ser vos quién sois". Así de sencillo.

Si después de este espectáculo nada cambiara será señal de que a nadie le interesa la decencia ni la honradez; que los proyectos no se valoran por su importancia, sino por quiénes los presentan; que siga sin haber obra pública limpia de sospecha; que sigan las comisiones bajo cuerda, los correveidiles y los oportunistas bajo un epígrafe falso: gestión política, o lo que es igual, entronizándose eternamente el "usted no sabe con quién está hablando".

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