Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Uniformidad carnavalera

Todos los grupos de Carnaval sin excepción parece que están compuestos por la misma gente

Hace años el carnaval se vivía con naturalidad, qué tiempos. Un par de meses antes del concurso las agrupaciones se reunían, ensayaban y se preparaban para cantar. Anunciaban el tipo mediante unos dibujos, más o menos acertados, que tras enmarcarlos colocaban en los escaparates de algunos comercios, de manera especial aquellos que se iban a anunciar en los libretos y, por lo tanto, financiaban los gastos de la agrupación. La abrupta llegada de la modernidad lo ha cambiado todo. El año pasado Juan Carlos Aragón ideó una pintada en un antiguo muro del Casco Histórico para anunciar su comparsa 'La Gaditaníssima' la última que pudo escribir. El graffiti se convirtió en lugar de peregrinaje de sus incondicionales, como si lo hubiera hecho Bansky o, como mucho, Gabarre. Por supuesto la foto de la pintada con el grupo al pie fue colgada en todas las redes sociales. Las agrupaciones tienen ahora su perfil en Tuiter, Facebook e Instagram. No se sabe si tienen su propio responsable de redes sociales, eso que ahora llaman community manager,aunque es probable que así sea. Tener seguidores por toda España trae aparejada servidumbres de todo tipo. El coro de Luis Rivero quiso comunicar su vuelta a los escenarios con eso que llaman un flash mob, una actuación en la plaza de San Francisco, coreografía incluida, ante la asombrosa mirada de viandantes. De manera oportuna alguien lo grabó en vídeo y lo distribuyó urbi et orbe para regocijo de quienes les sabe a poco dos meses de carnaval. Entre las características fundamentales de esta modernidad líquida que nos invade, donde el presidente de la nación más poderosa del mundo se comunica por Tuiter, como hace el propio alcalde de Cádiz, comentarista de la actualidad en la red del pajarito. Ahora los grupos se reúnen a primeros de septiembre para anunciar el tipo del próximo año e iniciar los ensayos. Todos los grupos sin excepción parecen compuestos por la misma gente: gachós en la treintena con el uniforme de comparsista consistente en bermudas vaqueras, chanclas y camiseta, todos con barba ,algunos recortada al estilo hipster, alguno con las gafas de sol en la cabeza, si tienen loncha con gorra, e incluso los hay con una bolsa terciada en bandolera donde llevar el móvil, la cartera y el tabaco. Es la uniformidad carnavalesca sacada, supongo, de la moda gaditana de aquellos que se resisten a la llegada de la edad pureta. Por cierto, ni uno solo con guayabera, prenda destinada para mayores de sesenta .

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