Turismo y cofradías

Los que creemos que nuestras procesiones no son la cabalgata nos preguntamos hasta qué punto compensa el turismo

Hoy con la mejora del nivel de vida y el deseo de todos de conocer mundo, el turismo se ha convertido en una fuente de riqueza para los pueblos, que tienen algo distinto a la aburrida, por uniforme y cansina, globalización. Llega así el turismo a la Semana Santa procesional, que si tuvo las más antiguas manifestaciones en la península italiana, alcanza su máximo esplendor en España, porque combina la maestría de su imaginería, con la fastuosidad o austeridad de sus cortejos procesionales y la devoción de los participantes. Hay pocos espectáculos tan cromáticos como una procesión de nuestra Semana Santa, sea de la andaluza, de la vieja Castilla o de Levante. Por todo ello, de un tiempo a esta parte se intenta mostrar nuestra Semana Santa procesional y nada mejor que un organismo especializado, como es Fitur, que se celebra en Madrid. Desde hace años acuden cofrades de todos los lugares a esa feria, con el mérito -que les supongo- de pagarse el viaje y estancia de su bolsillo, porque los Consejos de cofradías no son entidades que cuenten con recursos del erario público. Han asistido al último Fitur, además de Consejos de cofradías de Murcia y Zamora, los ocho de las provincias andaluzas, con la particularidad de que, ausente Jaén, ha sido suplido por Jerez, ciudad turística que además cuenta con una Semana Santa procesional de primer nivel. Las cofradías andaluzas se han reunido en la capital de España en la iglesia del Carmen y, por supuesto, que ha asistido una representación de la Junta de cofradías gaditanas, encabezada por su presidente, Juan Carlos Jurado.

Ya una vez que he contado los beneficios económicos y de todo orden del turismo, los que creemos que nuestras procesiones no son una cabalgata, sino una conmemoración de la Pasión y Muerte de N.S.J.C., nos preguntamos hasta qué punto compensa el turismo a las procesiones. Esta reflexión no es exclusivamente mía, sino que me la inspira el sevillano Eduardo Osborne, que escribe de este tema esta misma semana en las páginas de Diario de Cádiz. La masificación de Sevilla los días de la Semana Santa son bien conocidas por los gaditanos cofrades; más asistentes puede provocar su muerte por el éxito, y de hecho todos recuerdan lo ocurrido en pasados años. Este no es el caso de Cádiz, ni de Jerez ni de otros lugares de la provincia, pero yo creo, como Eduardo, que la Semana Santa cofrade no necesita de más espectadores, sino de más creyentes, en lo que significa. Cualquier cofrade sabe que la rara ocasión en que contempla en soledad al Cristo o a la Virgen, en la alta madrugada, es su recuerdo imborrable.

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