Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Traslatio sedis

No creo que los curas obreros vieran con buenos ojos la explosión de procesiones que asaltan las calles gaditanas

Días pasados se presentó en la Iglesia de San Lorenzo un libro de Francisco José Torres sobre los curas obreros en Cádiz. Cuenta la historia del movimiento obrero auspiciado por la Iglesia que llevó a muchos sacerdotes a comprometerse con las luchas sindicales y políticas contra el régimen de Franco. La parroquia de la Pastora de Cádiz fue el escenario habitual de todo tipo de encierros pidiendo democracia hacia mitad de los años 70 (gran cuplé de Los Dedócratas, por cierto) gracias al impulso del padre Araújo. Aquel movimiento fue promovido por el Obispo Añoveros, que con el paso del tiempo tuvo un grave percance con el Gobierno de Franco. Añoveros impulsó la HOAC, la JOC y de ahí salió el sindicato más fuerte en la Bahía durante los años 70 que fue la USO. De esa época data el compromiso de Javier Fajardo, Horacio Lara, Miguel Mougán, Gregorio López, Jesús Maeztu, Juan Cejudo y Gabriel Delgado entre otros. Es probable que esa forma de entender la Iglesia no vuelva. Quedan los restos en el Secretariado Diocesano de Migraciones, hasta que Rafael Zornoza disponga otra cosa. Este obispo se ha traído de Madrid a los más granado del radicalismo tridentino, desde Educatio Servanda a Comunión y Liberación y poco a poco ha ido marginando o expulsando a quienes osaban pensar de otra manera. A mí, sin ir más lejos, me da un poco igual porque yo no soy de la peña. Allá cada cual en el club en el que se mete. Eso sí, observo la diferencia de la Iglesia que dejó Añoveros y mantuvieron más o menos Dorado y Ceballos y la que está formando Zornoza. Añoveros fue un hombre audaz en su tiempo, con algunas homilías que han pasado a la historia, como aquella donde acuñó el término "chabolismo vertical" para hacer referencia a la infravivienda en el Casco Antiguo de Cádiz. Ahora Zornoza despide a todo el que disiente aunque sea levemente de sus baculazos: despide a los archiveros de muchas parroquias, a trabajadores de Cáritas y del mismo Obispado y va situando a sus peones extraídos de entre los adeptos del inolvidable Rouco Varela. No sé si es verdad lo que se cuenta de sus gustos caros porque no he le he tratado aunque igual es una denuncia falsa pero es posible que tenga fundamento. Eso sí, le veo que le ha cogido el gusto al oropel. Quizás la exposición de la Catedral sea maravillosa, no tengo elementos de juicio para ofrecer mi opinión. Eso sí, no creo que los curas obreros vieran con buenos ojos la explosión de procesiones que asaltan las calles gaditanas y el comportamiento maleducado de algunos de los participantes.

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