Mientras por Madrid se manifestaba el independentismo con menos ruido que los taxistas o los vaqueros cuando protestan por el precio de la leche, en el resto de España se presentaban los políticos de nuevo cuño que vienen a defenestrar muchas caras conocidas. Bonito fin de semana, con más filosofía que la canción de Marisol "la vida es una tómbola". Tan cursi como aquella otra de Julio Iglesias, "unos que vienen y otros que se van". Tan folklórica como la de "son las cosas de la vida, son las cosas del querer, no tienen fin ni principio ni tampoco tienen por qué". Y no sigo que se me va a ir el artículo entonando cantes.

De los políticos castigados me quedo con Susana Díaz que sabe perder, aunque la expresión se le tuerza un poco. Es tan torera que, a lo Juncal, ha dicho como quien guarda una venganza lenta y fría: "Tomo nota". De Juncal puede sacar Susana más frases que del Quijote, por ejemplo: "Búfalo, he tomado una decisión heroica, me voy a poner a trabajar". Aquí la pongo a su disposición por si quiere tomarla. O, Búfalo, ¿tú crees en la teoría de la reencarnación? Dicen que cuando uno muere, no se muere, o sea, que vuelve al mundo en el cuerpo de otro o de un animal. Por ejemplo, tú vuelves al mundo de obispo de Lucena. No me veo yo de obispo, dice Búfalo. ¿Y usted qué sería? Matador de toros. Mil veces que naciera".

Y así está el mundo, dividido entre los que quieren ser políticos toda la vida y mil veces que nacieran, de cargo en cargo, los que van del laberinto al ocho porque se arrimaron a quien no debían y los que no entran en política ni muertos por más cantos de sirena que entonen a su alrededor. Para ser político hoy en día hay que ser astronauta de altura y quedarse todo el tiempo mirando las estrellas, sin pisar el suelo. Da igual el partido. Todos ajustando cuentas y buscando estrellas galácticas.

A los nuevos políticos, yo les ilustraría a lo Susana Díaz con otra enseñanza de Juncal: "Yo tenía un amigo periodista que, además de maricón, tenía muy mala leche. Me enseñó todas las palabras que quieren decir miedo, así te acostumbras y lo espantas, porque lo conocido no asusta. Tantas veces me repitió el rollo que terminé por aprendérmelo de memoria: temor, recelo, rescoldo, aprensión, cuidado, sospecha, desconfianza, cerote, medrana, pánico, cangui, canguelo, julepe, jindama, pavor, mieditis, espanto, terror, susto, horror y repullo". Así que ánimo y, al toro.

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