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Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Tercios españoles

España es un país de tercios, debe ser una tradición. Este partitivo ha servido a lo largo de la historia para organizar o denominar multitud de cosas en nuestro país. Empezaría por los Tercios de Flandes, que pusieron una pica en los Países Bajos (ahora nos devuelven lo que allí hicimos). Quizás a su imagen se creó la Legión Extranjera, copiada de la francesa, organizada también en tercios ("nadie en el Tercio sabía, quién era aquel legionario, tan audaz y temerario") no tirarme tiritos en el pecho. Luego están los tercios de cerveza, los botellines que tantos fanáticos tienen por todos lados, a diferencia de los ingleses, que beben la cerveza en pintas y medias pintas. Ahora el gobierno ha descubierto los tercios para organizar la famosa "desescalada". Los bares y restaurantes abrirán primero un tercio de sus terrazas, los cines abrirán a un tercio del aforo, en las iglesias se podrán celebrar misas a un tercio de su capacidad. Me hizo mucha gracia los curas preocupados por cómo organizar las misas cuando a las iglesias no van ni la décima parte del aforo. Son unos optimistas, tanto que incluso creen en otro tercio, la Santísima Trinidad, uno de los dogmas más raros. Ya se sabe que la fe es un don divino. Los hosteleros han puesto el grito en el cielo, sobre todo LLORECA como es habitual, aunque su presidente hace años que ya no se dedica a la misma actividad de aquellos a los que representa. Por supuesto a nadie van a obligar a abrir templos, cines y bares, es solo el permiso que les va a dar el Gobierno. Voy a decir una cosa a contramano: yo sería indulgente con las terrazas, allá donde se pudiera permitir. Por ejemplo: en la Catedral, San Antonio y Plaza de España se podría ampliar la superficie sin que pase nada. En San Francisco lo veo complicado porque es muy estrecha. En Mina es tal el grado de ocupación que como se amplíen no va a poder ir nadie, algo parecido se puede decir de la acera hostelera de San Juan de Dios. Ni que decir tiene que no se pueden ampliar las terrazas de la calle de la Palma o del Paseo Marítimo porque ya no caben ni las que hay. A todas se les puede aplicar una moratoria durante este año para que puedan volver a arrancar sus negocios, con toda suerte de limitaciones, que Di María y sus mariachis son insaciables, exhaustos dicen. El Ayuntamiento, las asociaciones de vecinos y La Zancada deben ser comprensivos, a mi modesto entender. Llevo años censurando los abusos de las terrazas pero creo que en esta ocasión hay que ser transigente .

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