La esquina

josé / aguilar

Tendencias ante el 26-J

DENTRO de la desconfianza general que conviene mantener ante las encuestas, las del centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) suelen ser las más fiables. Porque sus muestras son mucho más amplias que las de cualquier otra, porque sus expertos no están obligados a complacer a quienes se las encargan y porque utilizan los instrumentos científicos en sus manos con modestia y sin pretenciosidad, matizando y explicando los datos a través de diversos factores.

El barómetro poselectoral del CIS, con más de 6.000 encuestados entre enero y marzo pasados, sirve un poco de guía ante las elecciones del 26-J. Con matices importantes: estas elecciones se verán influenciadas por lo sucedido desde las anteriores y por las posturas de los candidatos ante el bloqueo y la investidura. Influencias en forma de abstención y trasvase de votos entre los partidos aledaños.

Las tendencias de opinión que apunta el CIS no dejan de ser tan contradictorias como la vida misma de la sociedad española. Por una parte, cuatro de cada diez ciudadanos decidieron su voto durante la campaña (la mayoría, en la última semana, el doble que al principio de la misma). Eso refleja que la campaña electoral puede ser decisiva, sobre todo cuando hay un equilibrio de fuerzas entre los contendientes. Es decir, que hay mucho voto volátil. Pero, a la vez, el 80% de los votantes de diciembre dicen que habría mantenido su voto aunque hubiera sabido que los resultados iban a ser los que fueron y conducir adonde condujeron. O sea, continuidad en la adhesión a una opción política concreta, sin más consideraciones ni matices.

También es interesante indagar en los territorios fronterizos: dónde se produjeron las mayores dudas de los indecisos, qué partidos se disputan con más intensidad y extensión las enormes bolsas del electorado dubitativo, inconstante o movedizo. En diciembre la disyuntiva a la que se enfrentó un mayor núcleo de electores fue entre el PP y Ciudadanos, seguida de la que obligaba a optar entre PSOE y Podemos y la que hacía dudar entre PSOE y Ciudadanos. Es previsible que en junio se mantenga hasta el final de la campaña la duda de un relevante número de votantes entre PP y Ciudadanos (por la apelación al voto útil en el centro sociológico) y que la duda dentro de la izquierda se plantee abiertamente entre el respaldo al PSOE y la apuesta por la alianza Podemos-IU.

En realidad, pocos cambios de verdad.

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