Tabarra catalana

Con lo bonito que es ir a votar tranquilamente, en paz y pandemia, con todas las medidas de seguridad

Suelo decir siempre que debemos ser humildes ante Dios y el Diccionario. Por eso he mirado el significado de 'tabarra'. Era exactamente lo que pensaba que era: "Molestia causada por algo pesado e insistente". El secesionismo más el independentismo más el nacionalismo más Pablo Iglesias, que quiero pensar que no es lo mismo, se parecen en esto, en que 'dan la tabarra' sin parar. Es que el domingo se celebrarán finalmente las elecciones autonómicas porque dos de los tres últimos presidentes han sido inhabilitados por el Tribunal Superior de Cataluña y el otro está huido de la Justicia tras haber protagonizado, junto a otros que están en prisión condenados por el Tribunal Supremo, un intento de sedición de Cataluña de España, y otros delitos. Con seguridad que no son la mayoría de los ciudadanos de la región autonómica que desea la ruptura de la unidad territorial de España ni la construcción de un Estado independiente, fuera de Europa, pero no sueltan la matraca, están instalados en la tabarra, pesada e insistentemente. Decenas de años llevamos aguantando estos modos políticos trufados de insultos, desprecios y menosprecios. Pero los distintos se unen en la tabarra, no pueden ser lo mismo, y no lo son, la burguesía adinerada a la que le va muy bien en un mercado sin aranceles y privilegiado desde ni te cuento que los republicanos de izquierdas más los anti sistemas, anticapitalistas por supuesto. Pero no se niegan el apoyo en la operación tabarra, quieren tomar el Jericó español a base de ruido y más ruido y si se debe algo que pague España. Ahora se dará un nuevo intento y, según salga, se socavará la democracia española (insólita la pelea dialéctica entre la vice primera y el vice segundo ayer en la tele del almuerzo: sin los presos y los forajidos no hay normalidad democrática, dijo Iglesias. Exactamente: "No hay una plena normalidad política y democrática en España" (con la situación de los presos del 'procés'). Esta tabarra lleva otras intenciones, porque reta a que lo cesen si tienen valor. Y Carmen Calvo niega la mayor muy seria pero el presidente guarda silencio, como si no lo hubiera oído. Para qué la antología del disparate cotidiano de lo que se dice allí en los medios afines o subvencionados, que son casi todos. Forman el ruido ensordecedor de la tabarra nuestra de cada día. Con lo bonito que es ir a votar tranquilamente, en paz y pandemia, con todas las medidas de seguridad aconsejadas por los médicos y el voto meditado y sentido, libre a más no poder. Pues no, hay que mantener todo este lío, que victoria o tabarra. Para siempre.

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