La esquina

josé / aguilar

Susana y Carmen, vidas paralelas

MUJER en la cuarentena, licenciada en Derecho, bregada en diversos cargos públicos, entregada a la organización, participante en la Ejecutiva anterior y consciente de que llega para renovar justo lo imprescindible para superar la crisis de credibilidad en que la han sumido los escándalos de corrupción.

¿Hablo de Susana Díaz? No. Hablo de Carmen Castilla, elegida ayer secretaria general de la UGT de Andalucía en sustitución del dimisionario Francisco Fernández Sevilla, al que le cayeron encima en unos meses de liderazgo todos los escombros de las facturas falsas y los fondos indebidamente usados durante años. Las dos son militantes socialistas.

Susana es la primera mujer que llega a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Carmen es la primera mujer que dirige uno de los grandes sindicatos de la comunidad autónoma. Estas dos mujeres de trayectorias paralelas han escalado hasta el poder con desafíos también semejantes: cortar el deterioro creciente de sus organizaciones. Díaz se impuso como obligación prioritaria formar un gobierno libre de la sombra de los ERE; Castilla se ha rodeado de una Ejecutiva sin ningún dirigente vinculado a la etapa del factótum del sindicato durante quince años, Manuel Pastrana.

Susana Díaz fue designada a dedo por José Antonio Griñán y respaldada abrumadoramente por un PSOE-A disciplinado tras un simulacro de elecciones primarias. A Carmen Castilla la ha lanzado la federación más numerosa e influyente de UGT, la de los funcionarios y empleados públicos, y la han apoyado el 83% de los asistentes al comité director extraordinario de la central, que han optado por la reforma desde dentro antes que por la ruptura que habría supuesto la convocatoria de un congreso extraordinario. Renovación controlada con peligro de continuismo en vez de cambio radical de incierto resultado.

Igual que ocurrió con la elección de Susana Díaz, los sectores críticos partidarios de un cambio más radical se diluyeron como un azucarillo por su propia debilidad y la naturaleza jerárquica del PSOE, los críticos de UGT, sin fuerza ni liderazgo, tuvieron que disolverse ante la férrea mayoría posibilista: 98 miembros del comité a favor de Castilla y 20 votos en blanco.

Adaptación del Evangelio según Mateo: por sus obras las conoceréis. A las dos. Lo dice, por cierto, en un pasaje que empieza así: "Guardaos de los falsos profetas".

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