Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Suresnes 2

Hay un Suresnes 2 porque hay un relevo mediante la quiebra con la tradición de uno de los dos partidos dinásticos

Hay una parte del pedrismo que ha bautizado este 39º Congreso Federal del PSOE como un nuevo Suresnes, ese donde Felipe González y los socialistas vascos y andaluces lograron echar a la vieja guardia del exilio, con Llopis a la cabeza, para colocar a la formación en una posición donde poder disputar la hegemonía de la izquierda democrática hasta el que era en ese momento "el partido", el PCE de Santiago Carrillo. Es cierto que Pedro Sánchez encabeza una ruptura con el pasado, le ha ganado el pulso a muchos de los que lideraron el congreso de Suresnes, como Felipe González y Alfonso Guerra, y a todos aquellos que representaban la almendra de Estado del partido, en especial José Bono y Alfredo Pérez Rubalcaba. Hay un Suresnes 2 en el sentido de que hay un relevo mediante una quiebra con la tradición del que ha sido uno de los dos grandes partidos dinásticos desde el 77.

La Transición española contó con dos grandes padrinos, Alemania y Estados Unidos, y ambos no querían que España se adentrase por el camino de la revolución como Portugal -finalmente, reconducida por Mario Soares- ni que se italianizase, con un Partido Comunista tan fuerte al que siempre era necesario contraponer cuatro o cinco partidos para que no gobernase. La victoria de Suresnes tuvo un segundo hito en el congreso de 1979, cuando Felipe González dimitió como consecuencia de su intención de abandonar el marxismo. Dimitió como secretario general -también hubo gestora- y ese mismo año se convocó un cónclave extraordinario, del que volvió a salir elegido secretario general sin el sello del marxismo. No es Pedro Sánchez el único que ha sido dos veces secretario general, González también lo fue, aunque en situaciones diferentes.

Las elecciones generales de 1979 no le fueron nada bien al PSOE, casi no llegó a los seis millones de votos frente a un Adolfo Suárez que había roto un pacto no escrito que reducía su papel a presidente del tránsito, no del futuro. Fueron todos a por él, desde su partido al Rey y desde la oposición al Ejército, y Felipe González conquistó una victoria electoral aún no superada.

Los jóvenes de Suresnes echaron a Rodolfo Llopis, no abjuraron de la tradición republicana del partido, pero abrazaron la monarquía, fue una ruptura en toda regla. Pedro Sánchez lo hará si logra gobernar o acercarse mucho al PP, sólo si ocurre esto el 39º Congreso será un Suresnes 2, donde quienes participaron también llegaron con conceptos confundidos y averiados.

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