El nuevo tablero político, con la irrupción de Vox y el ascenso de Cs en las andaluzas, invita a pensar que las posibles alianzas para formar gobierno, tras las municipales, se multiplicarán de manera exponencial. Los alcaldes de izquierdas de la Bahía miran con recelo a Cs, porque quedó como segunda fuerza política y ganó en casi todas las grandes ciudades. Si se confirma la tendencia -aunque nunca se pueden extrapolar los resultados- se convertirá en juez y parte en no pocas localidades y pondrá a prueba el liderazgo de varios alcaldes. En el PSOE, ronda el pesimismo porque temen perder parte del poder que acumulan en los ayuntamientos y la Diputación, a la vista del viento favorable al bloque de derechas. Vaticinan que les pasará factura el batacazo del PSOE andaluz, el pulso entre Susana Díaz y la dirección federal para mantenerse a flote, y las maniobras de Pedro Sánchez para aferrarse en La Moncloa.

La formación naranja no dejó pasar la posibilidad de desbancar a Susana Díaz, pero Albert Rivera y los suyos tratarán de cerrar acuerdos, en mayo, a izquierda y derecha para mantener su hegemonía en el centro. El resto de formaciones que aspiren a sus apoyos, por tanto, harían bien en empezar el cortejo cuanto antes. En Cádiz se podría dar el caso de que Ciudadanos pueda optar entre dos o tres posibles pactos, algo en lo que ya piensan todos los afectados, empezando por Fran González, que no las tiene todas consigo. Tampaco el alcalde, José María González, al que se le empieza a hacer eterna la recta final de un mandato en el que tiene que recuperar brillo para no depender de terceros. Su don de gentes se estrella a diario con el atasco en la gestión, y hasta la suerte le empieza a dar la espalda con el revés judicial en el 'caso Loreto', aún sin sentencia firme.

Intuir qué harán unos y otros es imposible porque dependerá de los acuerdos en otras latitudes, que incidirán en Cádiz y de qué manera. A esto hay que añadir que todas las formaciones han perdido el juicio con sus luchas intestinas. En el PP, los 'casadistas' y los 'sorayistas' están entregados a su disputa por los cargos que gestionarán los populares tras situarse al frente de la Junta. Ni José Ortiz, el alcalde Vejer que lideró los apoyos a Casado en la provincia y que se las prometía felices en caso de que Moreno Bonilla hubiese fracasado; ni Antonio Sanz, leal al presidente andaluz, disimulan ya su distanciamiento, algo insólito en sus filas. Este último dejará la presidencia provincial cuando el partido disponga, pero como viceconsejero de la Presidencia tratará de situar a los suyos en cargos clave. Entretanto, los Ortiz, Alfonso Candón, José Loaiza y el resto de 'casadistas' quieren hacer valer su apoyo al líder nacional, que de poco les sirvió por ahora.

El PSOE también vive una auténtica batalla entre los 'susanistas' y los 'pedristas' por el control del aparato y de las listas a las municipales. Aquí será crucial la capacidad de Irene García, la líder provincial, para entenderse con los críticos que apoyaron a Sánchez en las primarias, a fin de no socavar sus expectativas. No corren mejores tiempos para los podemitas con el duelo al sol entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. Aunque José María González va por libre, la bronca en directo perjudica muy mucho sus intereses. Y ni siquiera los dirigentes de Cs son capaces de entenderse para aprovechar la coyuntura. En la capital, los concejales Juan Manuel Pérez Dorao y María Fernández-Trujillo son cuestionados por parte de la organización y no tienen claro el panorama. Ante un escenario tan disparatado, cualquier resultado es posible, máxime porque no se sabe ni en qué localidades se presentarán los nuevos partidos y con qué candiatos. Hagan juego con este sudoku a la gaditana.

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