El Palillero

José Joaquín / león

Sonrisas

EN la política hay una falta de originalidad pasmosa. Y una hipocresía espantosa. Resulta que los de Unidos Podemos han elegido como lema de la campaña electoral del 26-J lo siguiente: "La sonrisa de un país". Tu cara me suena, Pablo Iglesias. ¿Esto se puede acusar de plagio, como uno de los carteles del Carnaval de Cádiz, o no? Está clavaíto, clavaíto a ese lema tan denostado, tan cachondeado, tan parodiado por algunos de sus compañeros gaditanos. Ese que calificaba a Cádiz como "La ciudad que sonríe". Contigo empezó todo, Teófila. Ahora los de Podemos han copiado el mensaje subliminal.

Yo no sé la gracia que hace la política. En las últimas elecciones municipales, Martín Vila ya anunció que le iban a devolver la sonrisa a Cádiz, o algo parecido. La verdad es que aquel día de mayo de 2015 hubo sonrisas y lágrimas, igual que las hay todavía. Se le ha preguntado al alcalde de Cádiz por qué cambió el lema, por qué prescindió de aquel alegre "la ciudad que sonríe" (donde se reflejaba la jocosidad de los gaditanos y gaditanas, tan simpáticos y tan simpáticas) para cambiarlo por el mimético "el faro del sur", que nos recuerda a Gonzalo Córdoba de toda la vida. Entonces el alcalde incluso se ponía solemne, como en un pasodoble de comparsa de los más sentidos, y decía aquello de que Cádiz no podía sonreír porque los gaditanos pasaban hambre y otras historias muy tristes del gusto de La Sexta.

Mientras los mendigos de la calle Ancha tocaban la flauta (es la calle preferida de los mendigos más musicales, por motivos que ignoro), en los fogones madrileños de Podemos y sus unidos se estaba cocinando el lema de la campaña. De ahí, como un pucherazo, ha salido lo que ha salido: "La sonrisa de un país". ¡Toma ya! "Positivo, siempre positivo", como recomendó Van Gaal, en esa trilogía filosófica que completan "Fútbol es fútbol", de Boskov, y "Vamos partido a partido", de Simeone. La síntesis de los saberes contemporáneos.

Según explicó el jefe de campaña de Podemos, Íñigo Errejón (otro filósofo de tronío), con este lema se pretende atraer a los votantes para construir "un nuevo país". Menos mal que no dijo "una nueva España", que ya lo decía Franco y era un lema del fascismo. Para completar, han elegido como emblema un corazón de colores. Es parecido al "Chávez, corazón de mi patria", que usó don Hugo, en Venezuela, en 2012. Y es que, puestos a copiar, lo copian todo, sin fijarse en los orígenes. Es igual, porque todo cuela, cuando lo dicen Pablo y sus amigos. Aunque está fatal, cuando lo dicen otros.

Mira tú por dónde: a nuestro alcalde Kichi le toca sonreír en la ciudad que sonreía.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios