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Kiko / Cuadrado

Somalia solidaria

QUE la justicia sea un cachondeo, como en su día dijo un alcalde jerezano, a la realidad, existe un abismo. Hablar de injusticia y cachondeo cuando le toca a uno directamente no tiene demasiada validez. En la actualidad hay mucho trabajo en los juzgados. Es algo que denuncian varios estamentos. Que los errores son continuos también es una realidad y son muchos casos los que los avalan. Aunque se empieza a ver algo de valentía y decisión en algunos jueces, en el trato a la corrupción política, como el caso de la magistrada Mercedes Alaya, que no se ha puesto nerviosa a la hora de enchironar al que fuera consejero de Empleo andaluz, imputado en el caso de los famosos ERE, Antonio Fernández.

No hace mucho también cogió el camino del trullo Francisco Javier Guerrero, ex director general de Trabajo y Seguridad Social de la Junta de Andalucía. La Fiscalía Provincial de Jaén pide también dos años y medio de prisión para el chófer de éste. En su declaración, aseguró que recibió de la Dirección General de Trabajo y Seguridad Social dos subvenciones de 450.000 euros cada una, una de ellas por la que el fiscal solicita ahora cárcel. Que parte del total de los 900.000 euros la destinó a comprar cocaína para su jefe y para él, mientras que también dedicó parte del dinero a copas y prostitutas. ¿Esto se desconocía en la Junta? No se lo cree ni el más tonto, aunque la lista está llena de corruptos, de uno y otro partido.

Ambos casos reseñados son de una extrema gravedad, precisamente cuando hablamos de personajes que se están lucrando a costa de cientos de familias andaluzas y de jóvenes, preparados o no, que buscan desesperadamente un mal curro al que arrimarse. Son precisamente los jóvenes los que deben empezar a cambiar este estado de cosas. Reformar la Constitución, en definitiva cambiar las cosas. De ello dependen sus futuros. Los ya entrados en años no van a mover ni un dedo, salvo excepciones. Deben pelear por una sociedad más justa en donde no tengan siempre que perder los más desfavorecidos. En ello habría que incluir a la obsoleta Casa Real y exigir su transparencia pública.

Para los dos encarcelados y para otros tantos de otros partidos, el castigo no sólo debe ser severo, sino que además deberían devolver lo que se han llevado. Es irrisorio que desde el gobierno autonómico con su presidente a la cabeza, hablen de represaliado político, refiriéndose al ex consejero de Empleo. Es lo último que nos quedaba por escuchar. Mientras, los de Izquierda Unida se apañan con Griñán y compañía en busca de una poltrona regional y se olvidan de levantar las alfombras de las distintas Delegaciones de la Junta de Andalucía, algo que agradecerá infinitamente Manuel Chaves. Las alfombras de Alí Babá seguirán con su mugre escondida y ahora con la complicidad de la izquierda de Sánchez Gordillo y Valderas. El primero en un intento de desviar la atención montó su show en la votación para decidir si se apoyaba a los socialistas para formar gobierno andaluz, esgrimiendo una falsa oposición. No tardaremos mucho en verlo con su ridículo pañuelo al cuello y su rancia verborrea, pavonearse por los pasillos de Torretriana. De paso tomará impulso para seguir comiendo del bote otros pocos de años.

Ahora les toca el turno al juez del caso Urdangarín, y a otros tantos que a pesar de presentar una fachada de serio e insobornable, esconden diferentes problemas de cobardía, bien por presiones o cuestiones similares que muchos se imaginarán. Siguen habiendo sentencias judiciales irrisorias.

Somalia, conocida como República Somalí, es un país ubicado en el llamado Cuerno de África, al este del continente africano. Al oeste y noroeste limita con Etiopía y Yibuti, al sur con Kenia, al norte con el golfo de Adén, y al este con el océano Índico. La piratería existente en las costas de Somalia es una amenaza para el mundo moderno. Debe ser un buen lugar solidario para acoger a represaliados políticos del modelo antes reseñado. Obtendrían la condición de exiliados políticos y dominarían la situación a las mil maravillas. Creo que ya se debería empezar a negociar con ellos. Los piratas son tolerantes y dialogantes. Además también está permitida la caza mayor y sanguinaria, incluida la del elefante.

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