la esquina

José Aguilar

Sofocar el incendio catalán

NO sé si el ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha querido decir lo que efectivamente dijo ("el interés del Gobierno es españolizar a los niños catalanes") o lo que se vio obligado inmediatamente a matizar: que busca que los niños de allí tengan una vivencia equilibrada de las dos identidades "que les enriquecen y fortalecen".

Lo seguro es que Wert se encuentra a gusto con su papel de pirómano deslenguado y epatante. Tiene la extraña habilidad de estropear sus reformas educativas, no necesariamente inadecuadas, al presentarlas con tal nivel de desahogo y contundencia y tal ausencia de matices que a menudo obligan a una reacción desmesurada, sea a favor o en contra. Sus palabras de ayer han agravado el incendio identitario que sufre Cataluña desde la Diada y posteriores acontecimientos.

Incendio para sofocar el cual a la política española no le conviene ir en una dirección estentórea y tronitosa, sino mesurada, firme y persistente. Más que de ofender sensibilidades que están a flor de piel -sobre todo para quienes disponen de epidermis deliberadamente delicadas-, se trata de desarrollar una paciente labor de desmontaje de la estrategia nacionalista. Explicar, argumentar y convencer, más que pinchar, rechazar y escandalizarse.

A los catalanes hay que explicarles, entre otras cosas, que sus dificultades económicas no tienen origen en el expolio de España sino en sus gobernantes desastrosos (los del tripartito y los actuales), que Artur Mas los está engañando cuando les dice que con la independencia no tendría que hacer recortes ni los empobrecería, y que la secesión supondrá salir de la Unión Europea -como ha aclarado Joaquín Almunia frente a su resbaladiza colega Reding- y empeorar económicamente a corto y medio plazo. Por no hablar de algo que está en la mente de todos: cuando Mas, que anda lanzado en la carrera, instó a los siete millones y medio de catalanes a consumir productos "de casa", hechos en Cataluña, ¿se da cuenta de que alguien podría recomendar a cuarenta millones de habitantes de una España ya sin catalanes a consumir productos fabricados en España?

También el Congreso de los Diputados ha cumplido esta semana su función básica en esta política de oposición tranquila al delirio nacionalista. El 86% de los diputados dejaron claro que no habrá un referéndum convocado por la Generalitat porque no existe una soberanía catalana, ni vasca, ni andaluza, sólo el pueblo español en su conjunto es soberano y susceptible de autodeterminarse. También se puede reformar la Constitución para cambiar esto y hacer posible la independencia... por los procedimientos que la Constitución establece. También deben saberlo los ciudadanos de Cataluña.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios