Alerta sanitaria Salud retira por listeriosis una morcilla elaborada y distribuida en la provincia de Cádiz

Cuando disolvió la Asamblea de Madrid, Isabel Díaz Ayuso lanzó un desafío, socialismo o libertad, que luego han repetido todos los dirigentes del PP, hasta García Egea y Casado. No es costumbre en Europa que partidos liberal conservadores contrapongan libertad a socialismo. Para situarnos, en Alemania los partidos equivalentes gobiernan juntos. Aquí el disparate tiene antecedente: Franco distinguía entre la supuesta "libertad dentro de un orden" que ofrecía su dictadura y el "peligroso libertinaje" de democracias liberales como la que España disfruta ahora.

Hay formaciones que usan libertad como marca; el FPÖ, Partido de la Libertad austríaco, o el PVV, Partido por la Libertad de los Países Bajos. También los hay en Chequia y Eslovaquia. Todos son xenófobos, euroescépticos y ultranacionalistas, en la extrema derecha, similares a Vox. Por cierto, que FPÖ y PVV prueban la inconsistencia de los cordones sanitarios. Los austriacos gobernaron varios años desde 2017 con el Partido Popular del canciller Kurz y los holandeses de Wilders apoyaron la llegada al poder del primer ministro liberal Rutte en 2010.

Cuando se tiró al ruedo Pablo Iglesias, Ayuso cambió el objetivo y afirmó que en Madrid hay que votar comunismo o libertad. También es injusto. El PCE fue uno de los padres de la Constitución del 78, cosa que le valió el desdén de Iglesias, que llegó a calificar a sus dirigentes de "cenizos incapaces de hacer nada". El vicepresidente copia la estrategia provocativa de Ayuso; considera al PP de delincuente y criminal. Un léxico de extrema izquierda.

Condicionan tanto al país, que en estas elecciones deberían votar todos los españoles. Entre los dos polos que tensionan la batalla electoral se sitúan tres opciones: el profesor Ángel Gabilondo cuyo eslogan soso, serio y formal está más conseguido que el vídeo en el que recita sus principios; la médica Mónica García, una severa adversaria de Ayuso que ha parado los pies a la testosterona de Iglesias, y el abogado del estado Edmundo Bal. Éste tiene la difícil misión de salvar a Ciudadanos de la desaparición en Madrid y en el resto de España.

Aquí en Andalucía Juan Marín, que es todavía jefe regional de Cs, dejaba ayer en una entrevista en eldiario.es varias perlas: que es una estupidez pensar que se va a pasar al PP y que se conformaría con 15 diputados en la próxima legislatura andaluza. Ya le vale; proyectando los resultados de noviembre de 2019 no sacaría ni la mitad, y ahora su marca está por los suelos. El 2 de diciembre, en un acto público con Albert Rivera delante de su amigo Elías Bendodo, no descartó ir en una lista conjunta con los populares. Cuando habla de estupidez recuerda al capitán Renault descubriendo que se jugaba en Rick's.

En este país hay derechos y libertades para todos. Hay que sospechar de quien pretenda monopolizarlos en un sindicato. Como sostiene el viejo refrán, dime de qué presumes...

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