EL ALAMBIQUE

Rafael / Sánchez / González

Sin-sin

QUE no corren buenos tiempos para nuestra economía en cualquiera de los niveles territoriales del suelo patrio, es una cuestión conocida por todo el mundo y sentida por algunos más que otros, por lo menos en el presente y quizás en el futuro más cercano, según hemos observado en la propuesta de los Presupuestos de 2013, aunque se señale alguna posible salida para el año 2014. Es duro pero real.

Hace años se puso de moda un soniquete cuyo fin era contestar a una parte de la juventud que no cumplía con los parámetros inducidos por la sociedad. Me refiero al famoso ni-ni, ni trabaja ni estudia. Eran aquellos que no seguían las pautas de la vida armonizada. Siempre me he preguntado porqué ocurría ese despego por esa opción vital y también me he interrogado porqué sucedía lo contrario con lo que estudiaban y se preparaban sobretodo cuando no encontraban un puesto de trabajo para el que se habían capacitado. Sin embargo se salía adelante mediante la búsqueda de otro trabajo diferente, y no era difícil encontrar a gente joven, o relativamente joven, que a pesar de su preparación aceptaban un trabajo de rango inferior, por la sencilla razón de que habían asumido que la deshonra legal del trabajo había sido abolida mucho tiempo atrás. Por eso nunca se arrugaron ante la vida.

Pero el problema que se presenta ahora es encontrar un puesto de trabajo de presente o de futuro. Así aparece un nuevo soniquete, el sin-sin, sin trabajo y sin perspectiva, tanto para trabajadores como para empresarios, de modo que necesitamos una palanca de arranque del proceso económico. Pero lo que podría ser algo más de esperanza para el fomento del tejido industrial provincial se nos ha venido un poco abajo, pues el proyectado ferrocarril de Alta Velocidad se ha convertido en un lento tren parecido a los de maquina de vapor, aquellos que te llenaban los ojos de carboncillo, ya que su llegada será para 2017. La capital no gana para disgustos con su puente. Soñaremos con Vigo, la hermana gallega de Cádiz, con sus astilleros, pesca, y automoción… Mismos comienzos, diferentes recorridos.

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