En tránsito

Sigue alegre

Cada vez hay menos gente que se haga buenos propósitos al empezar el año. O los limita al inglés o a las clases de yoga

Cuando los antiguos egipcios imaginaron la ceremonia del peso de las almas en el más allá, establecieron por primera vez en la historia la idea de que debíamos ser juzgados por nuestros actos de acuerdo con un esquema moral. Las almas que no superasen la prueba -las que habían matado o robado cuando estaban vivas, pero también las que habían mentido y causado dolor- iban a ser devoradas por un demonio con cabeza de cocodrilo. Las otras, en cambio, podrían llevar una existencia inmortal. Aquel sueño primigenio de los antiguos egipcios instauró por primera vez el imperativo moral. Y de aquel viejo sueño viene la costumbre de los buenos propósitos al empezar el año, justo cuando el tiempo -ese otro demonio con cabeza de cocodrilo- acaba de devorarnos un año más de vida. Es cierto que cada vez hay menos gente que se haga esos propósitos -o si los hace, los limita al inglés o al gimnasio o a las clases de yoga-, pero aún hay quien intenta guiarse por ese propósito de enmienda.

Una de esas personas fue el cantante Woody Guthrie. En diciembre de 1942, cuando tenía 30 años -lo cuenta en su blog la gran Maria Popova-, Woody Guthrie elaboró una lista de resoluciones para el nuevo año. Algunos de esos propósitos eran muy sencillos -"No bebas", "Ponte ropa limpia", "Cámbiate los calcetines"-, aunque tenían que costarle la misma vida a alguien como él que bebía muchísimo y siempre iba hecho un desastre (una mujer que vivió con él recordaba que había que arrancarle la roña con un cepillo). Otros propósitos son conmovedores: "Escribe una canción al día", "Mantén en funcionamiento la máquina de la esperanza", sobre todo si uno piensa que Woody Guthrie escribió miles de canciones y que logró con ellas que mucha gente -obreros y parados y desahuciados- siguiera manteniendo en funcionamiento la máquina de la esperanza. Otros propósitos son sencillamente maravillosos, como "aprende a conocer mejor a la gente". Y mejor aún es este otro: "Ayuda a ganar la guerra. Lucha contra el fascismo", porque Woody Guthrie se enroló ese mismo año en la marina mercante y participó en el desembarco en Normandía, donde una mina estuvo a punto de hundir su barco.

La última resolución es muy escueta. Dice: "Despierta y lucha". Me la apunto. Otra, anterior, sólo dice: "Sigue alegre". Pues eso, sigamos alegres. Y feliz año nuevo a todos.

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