Las elecciones europeas hubiesen sido bola de partido para Vox. Tras el éxito de las andaluzas, venía la cita europea en la que todo pintaba verde esperanza para el partido verde, como Federer jugando en las verdes praderas de Wimbledon. Para empezar, por el escaso respeto que el respetable tiene a los comicios europeos, que hacen que el voto del miedo no exista. Luego, el hecho de que en las elecciones europeas, España es una circunscripción única, por lo que la ley d'Hont ni está ni se la espera. Por último, Vox es el único partido que tiene un mensaje diferente al del europeísmo acrítico. Aunque fuese por la diferenciación de la oferta, se le abría un nicho de mercado.

Iván Redondo, el áulico de Sánchez, dio con una estrategia redonda al adelantar las elecciones generales, con los resultados de tierra batida que están en la mente de todos. Esto hace que la situación de Vox sea ahora, en sus elecciones más propicias, de víctima propiciatoria. Hay un buen número de votantes de Vox que han interiorizado que la división del voto fue lo que aupó a Sánchez, y que se culpabilizan. Sobre eso, habría muchísimo que objetar, pero es lo que hay.

Tanto, que es posible que Vox se juegue su futuro próximo en estas elecciones. Un descenso de su 10% de votantes, significaría una peligrosa señal de afonía a su electorado potencial en el peor momento y en las peores elecciones (porque son las más favorables). Ese resultado debilitaría el normal desarrollo de la labor de Vox en el Congreso y la lógica maduración del partido, que necesita cierto asentamiento.

Tan crucial veo el instante que hubiese titulado este artículo "Match point", que es más aparente. Pero hay un espacio ideológico inmenso a la derecha del PP y principios, propuestas y posicionamientos que tienen un gran apoyo social y que ningún partido defiende. Vox, sí, más allá de las caricaturas y los cercos sanitarios, y con un estricto sentido democrático y compromiso constitucional. No puede ni debe desaparecer, así como así, un partido que ha sabido ofrecerse a representar a una buena parte de la sociedad española huérfana y de la que se aprovechaban y que cuenta con figuras del valor moral de Ortega Lara. Desaparecer, por lo tanto, no. No será un match point, pero en las elecciones europeas Vox tiene que salvar una bola de set en un apretado tie-break, para seguir, como dicen los comentaristas, dentro del partido.

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