Sensatez

Rajoy es el político más adecuado para esta situación secesionista

Cuando lean este artículo Puigdemont habrá hecho posiblemente la Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña. Lo digo, no porque yo sea adivina y pretenda anticiparme a los acontecimientos, sino porque no creo que esta gente sea capaz de recular. Ya saben, rectificar es de sabios y aquí estamos escasos hasta de sentido común.

Pero, si España se salva de ésta, que a ver cómo salimos, será porque el PSOE de Pedro Sánchez no consiguió el año pasado presidir el gobierno de la nación aliado con los podemitas. El propio partido socialista lo impidió, el diario El País cambió su discurso y, Rajoy, sin mayoría, nos gobierna. Menos mal.

Rajoy, el tiempo lo juzgará, es el político más adecuado para esta situación secesionista, el único incapaz de cobrar protagonismo a costa del conflicto, el que se mantiene quieto, pase lo que pase, para desesperación del contrario. El que mejor soporta la deslealtad de Aznar hasta hacerlo desaparecer, sin aniquilarlo que sería lo más fácil. Jamás echará gasolina al fuego propio o al ajeno. Deberían hacer con él un documental de la segunda cadena de esos que estudian la vida y costumbres de las especies más raras porque él verdaderamente lo es.

España lo criticará siempre porque España pasa de la tristeza a la celebración masiva, del derrotismo a la algarabía de los leales que por fin sacan sus banderas a la calle, del silencio a emocionados discursos cargados de sensatez, de la paralización al por qué no se hizo antes, del desamparo al discurso eficaz del rey. De la caída en bolsa a la fuga de empresas de Cataluña porque la pela es la pela de toda la vida de Dios. Del complejo ante los que se apropian y manipulan la democracia a la reivindicación de la convivencia en paz y del orden que nos dimos en la Transición. De la incredulidad al abatimiento y del abatimiento a la esperanza.

Sólo Rajoy calla, espera, sortea, calcula y actúa contra los delincuentes por medio de la fiscalía. Rajoy recibe presiones de propios y extraños para que aplique el artículo155 pero no lo hará hasta que los independentistas le obliguen cuando declaren la independencia. Sólo como reacción, nunca como iniciativa. No piensa crear un solo mártir, ni piensa regalar un argumento tan rico al contrario. Ya le puede presionar su partido, Felipe González o el Papa de Roma, él nunca se adelanta porque es su forma de agotar al contrario. No es cobardía, es su insólita sensatez.

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