tribuna libre

Manuel / Garrido / Hermano Mayor De / La Cofradía Del Perdón

Señora, por Tu rosario, logre yo la salvación

SE acaba un ciclo, son casi 25 años dirigiendo junto con mi hermano Chano los destinos de la cofradía y 72 años de hermano, dedicándole a mis titulares casi las 24 horas del día. Esto no será un punto y final, es un punto y seguido; os comunico lo que ya sabéis: el final de mi mandato como hermano mayor de la cofradía del Perdón.

Llegamos a la festividad de Nuestra Madre y Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos y aprovecho esta magnífica ocasión para despedirme de todos mis hermanos y hermanas.

Quiero agradecer a todos los hermanos, hermanas, colaboradores y devotos que de una manera u otra manera me habéis ayudado en esta tarea de dirigir los designios de nuestra querida Cofradía. A los miembros de mi actual junta de gobierno y a los anteriores que me han acompañado y guiado para que esta travesía haya sido posible; en especial a mi antecesor Emilio Colombo, por su lealtad y cariño a nuestra cofradía; a Pepe Gene, mi primer vicehermano mayor y que hoy disfruta de forma directa de nuestros Titulares; a Pepe Cosio y a mi hijo Manuel José, que junto con Chano se embarcaron en esta aventura desde el principio y que de forma incondicional me han acompañado y han estado al pie del cañón hasta el día de hoy. A mi mujer Pepi López, puntal de mi vida y precursora junto con el grupo de hermanas bordadoras del magnífico legado que habéis dejado en el patrimonio de la cofradía, junto con mi hermano Fray Ricardo de Córdoba, siempre dispuesto cuantas veces lo hemos requerido.

A los grupos de mayordomía que en las personas de sus titulares Andrés Rodríguez, Felipe Reyes y Jesús Garrido nos habéis deleitado con los mejores montajes y de forma más directa han luchado por mantener y mejorar el patrimonio de la Cofradía. A los vocales de caridad, por la creación y el buen hacer diario en la Bolsa de Caridad Santa Gema de Galgani y a todos los que desinteresadamente colaboráis todos los meses con ella de una u otra forma en estos momentos tan difíciles que estamos padeciendo. A los vocales de Formación y los dos grupos jóvenes de la cofradía, el que formamos cuando nos hicimos cargo de ella y el actual, que deberá ser la semilla de las posteriores juntas de gobierno.

A nuestro vestidor Juan Carlos Romero, por estos más de 25 años dedicados al arte de vestir siempre hermosamente a nuestra Titular y a las imágenes del paso de misterio. A nuestro hermano Jesús Patrón por su inestimable colaboración en todo lo que le hemos solicitado y a todo el personal de la empresa J. Informática, en la persona de su gerente Jerónimo Moreno.

A toda la prensa de Cádiz, por la cobertura dada a todos los actos de esta cofradía, y por el mismo trabajo que desarrolláis en pro de las hermandades de Cádiz. A los directores espirituales que nos han guiado en esta maravillosa aventura: Marcelino Martín, Guillermo Domínguez, José Rodríguez, Pedro Rodríguez y Balbino Reguera, nuestro párroco.

Y sobre todo a los hermanos, hermanas y devotos, verdadero patrimonio con el que cuenta la hermandad. Sin vosotros esto no tendría razón de ser; por ello os invito nuevamente a que tengáis presente en vuestras vidas que sois hermanos del Perdón y que todos formamos una gran familia en torno a nuestros Titulares.

Cuando pase la Semana Santa y convoque Cabildo General de Elecciones, comenzará un nuevo ciclo que nos traerá una nueva junta de gobierno, y con ella un nuevo grupo de hermanos y hermanas que regirán los destinos de nuestra hermandad, los cuales tendrán el apoyo incondicional de toda una familia. La cofradía no tendría sentido si detrás no existe vida de hermandad. Unos vendrán y otros sé irán, pero el Perdón quedará.

Para terminar quiero dar las gracias de forma especial a mi familia. A mi mujer Pepi López, a mis hermanos Charo, Paco, Chano, a sus hijos y nietos; a Raquel, María del Rosario y Lucía; a todos los que lleváis el apellido Garrido y a los que políticamente os habéis unido a nosotros, por estar siempre ahí en los momentos buenos, que han sido muchos, y los no tan buenos, que gracias a vosotros han sido menos y más llevaderos.

Son 72 años de Perdón, 72 años de Rosario y 72 años de convivencia y hermandad. A todos los que me habéis acompañado todos estos años, daros las gracias hasta 72 veces 7.

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