Su propio afán

Más (El) Séneca

Los cantores de las sevillanas suelen estar más contentos que unas castañuelas: todo les encanta

Ahora que se ha acabado la feria de mi pueblo (El Puerto) me planto con un artículo feriante, siempre dos pasos por detrás, como cuando bailo. Por suerte, la provincia da mucho juego y aún quedan las ferias de Jerez, Sanlúcar, Puerto Real, San Fernando, Algeciras..., hasta la de San Miguel, en Arcos. Hay tiempo para amortizar este artículo de faralaes y farolillos.

Además, los artículos llegan cuando se produce el alumbrado. Hasta esta tarde, yo protestaba de la música a todo trapo cuando a mí lo que me gusta es charlar con mis amigos, con mi mujer, con mis hijos. No hay manera. Así que me he puesto a escuchar la letra de las sevillanas. Y ha llegado el deslumbramiento.

Ha ayudado una conjunción de astros. Los artículos tienen que triangular. Han de coincidir tres puntos en una misma línea argumental. Un tres en raya. Aquí ya teníamos el primer punto: la letra de las sevillanas. El segundo punto era un artículo de Juan Arnau titulado "Más Séneca y menos ansiolíticos" (o sea, lo mismo que más Platón y menos Prozac, pero por lo estoico). Aplaudí su Séneca vs. Selfies y su propuesta de menos Autoayuda y más Autarquía.

Lo había leído esa mañana y al fijarme en las letras de las sevillanas vi que allí estaba toda la filosofía requerida. Los cantores suelen estar más contentos que unas castañuelas. Todo les encanta: su barrio, su Sevilla, su carreta, su perra cazadora, su novia, su hija, su Rocío, su camino, incluso sus macetas alfareras…

Al oír lo de las macetas redondeé mi tres en raya. Hace poco había estado releyendo a José María Pemán y su "El Séneca", y había subrayado esta reflexión del personaje sobre, precisamente, una maceta: "La mucha ambición viene a ser eso: una falta de respeto a los claveles de nuestra maceta". "El Séneca" de Pemán era quizá más fiel al mensaje de Arnau que el original de Roma. Contra las metas y las ambiciones de la autoayuda y el frenesí contemporáneo, un saber vivir (feliz), desprendido de afanes de sobra. Lo volvía a decir "El Séneca": "¿Qué sería del progreso si se difundiera demasiado ese secreto andaluz que sabe que, como se trabaja para poder descansar, no deja de ser razonable empezar por el final, o sea, por el descanso?"

Como es posible que al amable lector le queden, entre unas ferias y otras, varios días de música, que aproveche. Que escuche las letras satisfechas y gozosas de las sevillanas y coja el son. Son una filosofía.

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