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Ojo de pez

Pablo Bujalance

pbujalance@malagahoy.es

Santa Sofía

Tal vez el precio a pagar por el rechazo de la UE a las aspiraciones turcas sea mayor de lo que cabía pensar

El mismo día en que visitamos Santa Sofía en Estambul, hace catorce años, entablamos una conversación interesante con un estudiante que trabajaba vendiendo alfombras en un local cercano. El joven nos confirmó que, si bien durante décadas la sociedad turca había asumido con normalidad la naturaleza museística del edificio desde que Atatürk tomase la decisión al respecto, en los últimos años había crecido un sentimiento favorable a su recuperación como mezquita. El sentimiento en cuestión iba aparejado al éxito social de los islamistas a los que Erdogan había dado alas en su etapa como alcalde en los 90 y que se extendía ya de manera notable en toda Turquía. Ya por entonces algunas iglesias bizantinas del país recuperaban el uso religioso del que habían disfrutado como mezquitas hasta que Atatürk dictaminase, igualmente, su transformación museística. La cuestión es que este joven me contó que muchos islamistas turcos interpretaban como un agravio el hecho de que en la Mezquita de Córdoba se mantuviese el culto cristiano, incluso, como Catedral. Y él mismo veía con buenos ojos el argumento de que si Turquía había dado un paso adelante respecto a la laicidad del Estado convirtiendo templos que habían conocido distintas confesiones religiosas en museos, Europa debía hacer el mismo camino.

Ciertamente, la historia ha reservado para Santa Sofía y la Mezquita Catedral de Córdoba caminos cruzados, si bien el templo andaluz nunca ha renunciado a su espíritu sacro. No obstante, por muchas razones históricas, sociales y de otra índole, resultaría algo tramposo establecer paralelismos entre la reforma de Atatürk y la posibilidad actual de una desacralización de la Catedral de Córdoba, donde el culto cristiano está mucho más arraigado de lo que estaba el rezo islámico en Santa Sofía en los años 30, ya que la preferencia entre los musulmanes de Estambul por la anexa Mezquita Azul era mayoritaria desde la construcción de ésta en el siglo XVII. Pero, independientemente de los correlatos y sus trampas, la decisión de volver a hacer de Santa Sofía una mezquita responde al avance islamista en Turquía, cuyo primer objetivo es erosionar la identidad europeísta que impuso Atatürk y silenciar las voces de los muchos intelectuales turcos que temen por el estado del patrimonio histórico conservado en las antiguas iglesias bizantinas como Santa Sofía.

Y cabe señalar que el islamismo crece en Turquía a cada puerta cerrada desde la UE. Tal vez el precio a pagar por el constante rechazo a las aspiraciones turcas en cuanto a Europa sea mayor de lo que pensábamos.

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