Salvemos al turista

El turista ya tiene el derecho a decidir: igual que viene se puede ir. El turista llega para disfrutar en Cádiz

Según los datos del Servicio Estatal Público de Empleo (SEPE) del Ministerio de Trabajo, Cádiz ha sido la provincia española en la que más bajó el paro en julio, con 3.619 desempleados menos. El número de parados inscritos (que son los que demandan empleo, no los que dicen "yo estoy parado" en la EPA) ha descendido a 137.734 personas, la cifra más baja desde julio de 2008, cuando todavía gobernaba Zapatero y no había estallado la crisis. Estos datos demuestran que el empleo en Cádiz acusa el efecto acordeón: depende del turismo de playa, por lo que hay más trabajo en verano y menos en invierno. Los datos de julio reflejan el aumento de empleo en los servicios. Todo dentro de lo previsible.

La turismofobia no tiene sentido en Cádiz, sino todo lo contrario. Es cierto que debe aumentar el empleo industrial, para lo que no sólo se debe potenciar el sector naval de Navantia, la industria aeronáutica de Airbus, y las grandes empresas como Dragados. Unas empresas que también influyen en que haya menos parados que en los últimos 10 años. Pero el turismo es beneficioso para otros sectores. No sólo crea trabajos de camareros. A su alrededor surge una oferta alternativa, con posibilidades de crecer, que aporta servicios y bienes a los hoteles, apartamentos, restaurantes y bares, en beneficio de empresarios, autónomos y trabajadores.

También se nota en el comercio. Empezando por los grandes y terminando por los pequeños. El Centro Comercial Bahía de Cádiz, de El Corte Inglés, suele estar en verano más concurrido de lo habitual, porque acuden turistas y veraneantes a las rebajas, probablemente con más capacidad de consumo. Al comercio local de Cádiz también le influye. ¿Qué sería de ellos sin los cruceros y los veraneantes? Seguro que les iría peor. Igual que les iría peor sin turistas a Chiclana, El Puerto, Conil, Barbate, Vejer, Rota o San Fernando.

El turismo se debe regular, pero no ahuyentar. Se debe controlar en beneficio de los vecinos, pero también de los turistas. Hay que cuidar la marca Cádiz, ¿verdad, Irene García? La Diputación debe mimarla. Y hay que tener precaución con esa imagen de conflictividad del Campo de Gibraltar, como territorio de mafias de pateras y drogas, y con el ministro Grande-Marlaska y los líderes de visita para las fotos. El turista ya tiene el derecho a decidir: igual que viene se puede ir. El turista llega para disfrutar en Cádiz, nunca lo olvidemos.

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