Salvemos el Castillo

Quienes lo deben salvar son ellos, los de Costas, la Junta y el Ayuntamiento, que se deben poner de acuerdo

Soy autor de un importante número de artículos sobre el Castillo de San Sebastián. Son muchos años escribiendo sobre su tragedia. Por ello, es difícil escribir algo que ya no se haya escrito. Lo mismo se podría afirmar de las múltiples informaciones sobre este castillo que ha publicado José Antonio Hidalgo en el Diario. Es decir que el Castillo de San Sebastián, sí tiene quien le escriba, no es como el coronel de García Márquez, pero llega un momento en que este castillo es un peñazo, por decirlo fino, y se sabe que no sirve para nada. En realidad, lo que le gustaría a Costas, a la Junta y al Ayuntamiento es que se hundiera solo, que un día apareciera submarino. Y a lo mejor instalaban allí el Centro de Arqueología Subacuática, o algo así.

Salvemos el Castillo, a sabiendas de que es insalvable. Quienes lo deben salvar son ellos, los de Costas, la Junta y el Ayuntamiento, que se deben poner de acuerdo. Es sabido que perteneció al Ejército. Fue cedido al Ayuntamiento. No voy a contar otra vez la historia, que es larga y triste. El caso es que fue a parar a Costas, que no se deshizo de la propiedad, sino que la cedió. Allí sigue existiendo un faro, de bonita historia, que también se ha contado tropecientas veces. Allí organizaban unos festivales de España modernizados con David Bisbal o Sara Baras, que se llamaban los Conciertos de la Libertad y que pasaron a la historia, como también se ha contado tropecientas veces. Allí el Ayuntamiento de Teófila, cuando el 2012, tenía las casamatas con unas exposiciones de artistas auto considerados progresistas. Y lo que pasó después del 12 también se ha contado tropecientas veces.

Ahora es el Estorbo de San Sebastián. El Ayuntamiento, que antes reclamaba la propiedad de aquello, no sabe qué hacer. Menos mal que las investigaciones de Ciencias del Mar han impedido la ruina completa. La rehabilitación de las dependencias históricas sigue pendiente. Los problemas de control y vigilancia han empeorado con las obras en el paseo Fernando Quiñones...

La única forma de salvar el Castillo de San Sebastián es que se lo tomen en serio. Eso pasa porque se enteren en Madrid. Politiquitos gaditanos no lo van a resolver. Hace falta una gran manifestación, quemar neumáticos, algo que se entienda de Despeñaperros para arriba. Pero primero hay que concienciarse de la Caleta para abajo.

Se podría añadir, plagiando a Larra, que escribir del Castillo de San Sebastián es llorar. En este castillo incluso filmaron a James Bond, y eso también se ha contado tropecientas veces. Para nada.

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