EL uso inadecuado de las Urgencias por parte de los usuarios y el envejecimiento paulatino de la población han llevado al límite en no pocas ocasiones al personal del Servicio Andaluz de Salud, casi desde que se inauguró este servicio. Pero el colapso por sistema en los centros sanitarios de la provincia de un tiempo a esta parte responde, en gran medida, a los recortes presupuestarios. El propio SAS ha reconocido que la demanda ha crecido un 25% en las Urgencias de un tiempo a esta parte. Por ello resulta aún más complicado entender que la Administración, que tiene el mejor diagnóstico en la mano, mire hacia otro lado ante la progresiva pérdida de trabajadores, la falta de espacio físico y la disminución de camas, con la que se persigue a toda costa una mayor productividad. Esto último es precisamente lo que lleva a que los profesionales se vean desbordados -muchos de ellos también desmotivados- casi antes de empezar cada jornada en Urgencias. Al ser tan complicado ingresar en planta, durante la noche, a los pacientes que así lo requieren en infinidad de ocasiones, no es raro que las salas de Observación y tratamientos amanezcan abarrotadas, por lo que es casi imposible atender como merecen a los usuarios que van llegando cada día. Como la propia jefa de Urgencias del Puerta del Mar sugiere, habría que impulsar el uso de las urgencias extrahospitalarias y también dar una buena información a los ciudadanos, para que no se abuse tanto, como de hecho ocurre a diario, de un servicio que resulta esencial. Pero hace bien la Consejería de Salud en reforzar este servicio con más personal si quiere atajar el problema de raíz. Podría deducirse que no ha de ser fácil, si no fuese porque existe tanta administración paralela y superflua. Pero no está de más recordar en este punto que desde hace 7 años no se convocan oposiciones en el SAS. Y la fórmula laboral que ha adoptado la Consejería de Salud en los últimos 4 años, con contratos incluso mes a mes y al 75%, no parecen el mejor ejemplo. De hecho, tan sólo ha servido para arrojar a un sinfín de sus empleados fijos discontinuos hacia una situación de precariedad que la propia Junta de Andalucía, como no puede ser menos, critica en la empresa privada. La parálisis en la construcción de centros de salud y la falta de especialistas ahondan en un problema que ha situado a la Sanidad al borde de un infarto. Los profesionales, porque las plantillas cada vez se ven más mermadas y están sometidos a veces a agresiones verbales e incluso físicas de los usuarios más impacientes. Y los propios usuarios, porque no alcanzan a comprender que un servicio vital se vea tan comprometido. Seguro que el propio SAS conoce la receta, una vez analizados los síntomas, para poner fin al colapso de las Urgencias.

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