Rozar la mayoría

Se demostraría que sólo alguien carismático, aunque de gestión ande cortito, se puede alzar con un triunfo

Leo que José María González-Kichi (podía ir al Registro Civil y unir sus apellidos) va a rozar la mayoría absoluta. Ayer lunes lo leí, lo que me maravilla completamente. Es como decirle a la gente que no vaya a votar, está todo hecho. Pero no creo que eso sea lo que González-Kichi desea. No me refiero a lo de la mayoría que roza, el cielo que casi toca con las manos, no, me refiero a que como todo está hecho no vaya la gente a votar. Ninguno de los candidatos estaría por la labor de desaconsejar a la gente que vaya a votar, antes al contrario, aunque las urnas se llenen de González-Kichi en detrimento de Juancho Ortiz y Fran González, y los otros que se presentan. Ir a votar es una obligación. En mi caso, además, es como ganarle el pulso a las empresas encuestadoras, que siempre me enervan, lo más seguro porque ignoro los algoritmos que mueven, el recetario de la cocina y el tipo de cacerolas en las que ponen los condimentos. Porque no creo que sea tan fácil el resultado si no juega Messi, o juega. Si juega, hay más posibilidades pero no todas, como la Liga ha demostrado. Y la Champion.

En definitiva, que en todos los cuarteles gaditanos la noticia ha debido caer como una bomba, la mayoría absoluta que puede conseguir González-Kichi. Y no sólo de Cádiz. Porque se demostraría que sólo alguien carismático, aunque de gestión esté más que cortito, se puede alzar con un triunfo político. En este hemisferio la gente súper pero de aquella manera no se come na. Canta muy bien pero es muy feo, canta muy mal pero es muy guapo. O guapa. Es este tipo de cosas, somos así. Teófila "no era de aquí" y era de "derechas" y, sin embargo, el pueblo de Cádiz le dio cinco mayorías absolutas cinco. Aluego no, como diría un amigo, pero durante 20 años se sentó en el despacho de la Plaza de San Juan de Dios y gobernó esta ciudad complicada y esquiva, que lo mismo entierra de lujo a uno de sus hijos queridos que le da la espalda al Lucero del Alba si se le antoja. Ciudad española, en definitiva.

Rozar la mayoría da vértigo, seguro, al que la roza. Como que no. A votar todos y ya veremos, no te fíes de nada ni de nadie, hasta el final intenta convencer a todos, que votemos a este o a aquel. A votar, a votar. Del escarmentado, el avisado. Y los demás -siempre están los demás- pues a lo suyo, Virgencita. El roce da el cariño.

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