Las dos orillas

José Joaquín León

Rodrigo Rato ha vuelto

YA no hay dudas de que Rodrigo Rato ha vuelto. Después de dirigir el Fondo Monetario Internacional, un cargo para el que contó con el apoyo del Gobierno de Zapatero, había pasado a un segundo plano. Pero no parece una persona para estar demasiado tiempo en la sombra. En las polémicas internas del PP de las últimas semanas, Rodrigo Rato aparece en el telón de fondo. Es el candidato de la discordia para presidir Caja Madrid, un cargo que le queda pequeño. Tanto que ya empieza a verse claro que el objetivo final puede ser más ambicioso: recolocarse para ser el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno en 2012.

En el embrollo interno de los populares hay contradicciones, pero casi todas tienen su lógica. Probablemente, todo hubiera seguido igual si las encuestas no advirtieran que el PP puede ganar las elecciones de 2012. Después de una crisis que ha disparado el paro y ha arruinado a muchas empresas, después de tanto improvisar, después de que los líderes históricos del PSOE no oculten su decepción con ciertas políticas, después de un evidente desgaste, Zapatero lo tendrá muy difícil para volver a ganar. Lo cual no significa que su derrota sea segura, porque es un artista para ganar votaciones perdidas, y sus rivales pueden convertirse en sus mejores aliados. Ahí está el quid de la cuestión. Como en el PP se huele que pueden volver al poder, los movimientos internos se han desatado. Y ha reaparecido la figura de Rodrigo Rato.

El ex vicepresidente económico y ex director del FMI tendrá 62 años en 2012. O se presenta ahí, o se le pasa el arroz. Si el candidato es Rajoy, que tendría 57 años, y ganara, se reafirmaría como líder y se acabaría este debate. Pero si pierde, para 2016 estarían al recambio otros líderes populares, quizá Alberto Ruiz-Gallardón, o incluso Esperanza Aguirre, si es que aguanta el pulso tanto tiempo. Pero no es probable que Rodrigo Rato espere cuatro años más.

Aunque no salga muy bien valorado en las encuestas, Rajoy tiene un mérito innegable, porque encuentra enemigos fuera y en casa. Así las cosas, es muy lógico que quiera colocar a Rato en Caja Madrid, sobre todo si permanece quieto y no le estorba en las polémicas internas. Esperanza Aguirre intentó situar en la caja madrileña a Ignacio González, persona de su máxima confianza, pero no porque esté en contra de Rato, sino por lo contrario: porque vería mejor que el ex director del FMI fuera cabeza de cartel en 2012. En ese sentido van muchos movimientos de las últimas semanas, incluidas ciertas filtraciones del caso Gürtel, aunque ese caso se está diluyendo en el marasmo casuístico.

Rodrigo Rato es listo, muy listo, como lo demuestra que él no se ha pringado en estas bullas. Para lo que haga falta, ahí está el tío.

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