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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Un Rey sin escudo ni himno

Preso de su pacto y fiel a su estrategia, Sánchez no se ha pronunciado sobre el apoyo de Podemos a la cacerolada

Metieron el discurso del Rey en TVE con calzador, aprisa y corriendo, insertando con brusquedad una sobria -por no decir rácana- cartela roja anunciándolo y pasando tan abruptamente del Telediario a su comparecencia que parecía que le habían dado un empujón para que se pusiera en el atril. En una Monarquía parlamentaria la Jefatura del Estado tiene un papel fundamentalmente simbólico. Esta función es la primera que se alude en la Constitución: "El Rey es el jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia…". Y los símbolos deben cuidarse en su presentación. Lo que en el caso del Rey exige que su intervención sea anunciada por una carátula digna, con el escudo real, y el himno de España. No a empujones como se hizo. El discurso tampoco fue nada del otro jueves. Ha tardado tanto en intervenir que ya estaba todo dicho. Y da la sensación de que tampoco le han dejado decir mucho. Achicado por los escándalos de su padre y por este Gobierno, se vio una versión liliputiense del Rey.

Parece evidente que Sánchez ha desarrollado una estrategia de invisibilización del Rey asumiendo maneras de jefe del Estado. De forma especial -aunque no solo: recuérdese el trato a la Jefatura del Estado durante el proceso de formación de Gobierno- en las relaciones internacionales en las que la Constitución asigna a la Corona "la más alta representación del Estado español". Y es un hecho la deslealtad de los nacionalistas y de Podemos a la Jefatura del Estado. Ayer, llevando a su molino el agua de los escándalos del Rey emérito, Podemos apoyó la cacerolada convocada durante el discurso del Rey con este tuit: "En tiempos de crisis y combate se toma conciencia del valor de lo común, de lo público, de la res publica. Emociona escuchar las caceroladas que dicen #CoronaCiao".

Es extremadamente grave que Sánchez haya colocado un vicepresidente y cinco ministros de este partido en el Gobierno. Un partido que apoya una cacerolada contra el Rey en estos momentos en los que tanto se necesita la unidad comete deslealtad. Preso de su pacto y fiel a su estrategia Sánchez no se ha pronunciado. Por lo visto al presidente del Gobierno le da igual que el partido de su vicepresidente aliente caceroladas contra el Rey mientras se dirige a la nación en el más dramático momento de nuestra historia democrática. ¿Esta es la unidad política que pedía por la mañana en el Congreso?

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