LÍNEA DE FONDO

Pedro / Ingelmo / Pingelmo@grupojoly.com

Relatos del submundo

Una grada es un universo. El escritor Don DeLillo compara el delirio de una gran jornada con las obras de Brueghel

UNA vez un tipo me quiso matar. Entró en el bar en el que me encontraba, en el barrio de Malasaña de Madrid, lanzó una mirada al lugar y escogió una víctima. Se sentó a mi lado. "Sí, sí, nos vamos a París". Miré su cuerpo de bestia parda de arriba a abajo y dije la frase que, al parecer, me salvó la vida. "No soy del Madrid, lo siento". "Ah, ¿no?". "Soy del Atleti". "Pues no te he visto por el estadio". "Yo a ti tampoco". Relajó los músculos, se sonrió, sacó una navaja y la colocó sobre la mesa. Entonces me contó que venía de arrancar asientos del fondo sur del Calderón tras un partido nefasto contra el Sevilla y que, hasta arriba de pastillas, había decidido matar a alguien. "¿Con esa navaja?" "No", dijo mostrando en la cadera algo que podía ser una culata, "con esta pipa". "¿Aquí?" "No, fuera". El resto fue una charla amigable. Yo le conté partidos memorables, confesé que no iba al campo porque vivía fuera de Madrid y él relató las hazañas de su grupo, el Bastión, entre ellas una escaramuza contra seguidores de la Real Sociedad. En un alarde de cobardía y sensatez, le seguí el rollo de aquella historia. Esa noche Bastión mató a un chico. No me explicó hasta qué punto él había participado ni yo pregunté. El mal rato se selló con un apretón de manos: "Si alguna vez tienes problemas, dí que eres colega del Baretta". Las 60 primeras páginas de Submundo, de Don DeLillo, son trepidantes. Cuentan un partido de béisbol inolvidable entre los Giants y los Dodgers en los 50. Lo hace narrando lo que sucede en las gradas, con personajes miserables, insípidos y célebres, como Hoover o Sinatra. DeLillo hace paralelismos del delirio con un cuadro de Brueghel sobre la masa y la destrucción. Sí, la tragedia de Heysel en la que murieron asfixiados decenas de aficionados podría ser un Brueghel. Una grada es un universo. Sólo así se entiende que durante años la haya compartido con Baretta, el tipo que decía tener una bala para mí, el tipo de instinto asesino con el que tengo en común algo tan íntimo como mi equipo de fútbol.

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