Desde el minuto 1 del archinombrado procés pensé que un grupo de catalanes sí terminaría votando de uno u otro modo. Sigo creyendo que así ocurrirá, aunque esta paparrucha de referendo ilegal lleve camino de realizarse introduciendo papelinas de fumar, con el SÍ pintado con bolígrafo, en cajas de zapatos Gorila (más típicas no las hay) colocadas encima de bancos de las plazas de pueblos y barriadas. Es conveniente que los partidarios del NO se abstengan de participar para que los artífices de la patraña catalanoide obtengan un aplastante 95% de síes. Con ese resultado se incrementarían las semejanzas con los referendos del franquismo, tan faltos de legitimidad democrática como el que nos ocupa. Y a partir del día 2 habrá que exigir a la Justicia que no le tiemble el pulso, no se preste a componendas y meta a Puigdemont donde tenga que meterle. El peluquero del trullo ya está frotándose las manos.

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