desde tribuna

José Joaquín León

Rectificar el sistema para acertar

ESTA temporada es imprescindible sumar de tres en tres. Menos mal que el Cádiz ganó ayer. Si hubiera perdido en Sevilla ante el Betis B, a estas alturas, principios de octubre, tendría ya casi imposible terminar como líder, pues se hubiera quedado a 10 puntos del Cartagena. Ganó, y merecidamente, incluso el 0-2 supo a poco. Gracias a esta victoria necesaria el Cádiz sigue vivo. Debe ganar sus dos próximos partidos: en Carranza al Sevilla Atlético y fuera al UCAM, el farolillo rojo, antes de recibir el 21 de octubre en Carranza al líder, a ese Cartagena que lleva seis victorias en seis partidos y que no tiene nada que ver con los equipitos de la pasada temporada.

El Cádiz llegaba al partido con muchas dudas. Es una evidencia que se han equivocado en los fichajes de la defensa, y no sólo en los centrales. Pero también era evidente, después de los últimos tropiezos, que Monteagudo se estaba equivocando. Es muy bonito jugar con un solo pivote, como si fueras el Barcelona, pero con ese sistema hasta el Barcelona las pasa canutas atrás cuando no tiene a Piqué o Puyol. Era una evidencia que la defensa debía jugar más protegida.

Cuando un entrenador tiene un sistema en la cabeza, no siempre lo cambia. Pueden más sus ideas que la realidad. Monteagudo dio ayer una lección de inteligencia, al rectificar un sistema equivocado, no porque sea mejor o peor, sino porque no dispone de los hombres adecuados. Con el trabajo de Edison Torres apoyando a Fall e Indiano, y con Pablo Sánchez desplazado a una banda, apareció la versión más entonada del Cádiz de esta temporada, tal vez la única posible. Y así consiguió una victoria balsámica que tranquiliza.

Algunos dirán, no sin razón, que el cambio de sistema ha sido para asemejarse al de la temporada pasada. Si bien con una diferencia: que la temporada pasada casi siempre miraban más hacía detrás que hacia delante y ayer ocurrió al revés. Los goles de Pablo y Belencoso (que marcó otro dudosamente anulado) llegaron en algunas de las muchas oportunidades creadas por el Cádiz, que por primera vez esta temporada dejó a su rival sin marcar fuera de casa.

Que Moke deba hacer de Dani Alves, porque se equivocaron fichando laterales, es digno de meditar. La diferencia con otros partidos fue que ayer se jugó con un sistema más disimulado. Jugar descubiertos, como se hacía antes, equivale a resaltar las torpezas. Todos los equipos no son como el Loja. Este Cádiz necesita que el balón esté lejos de su área, cuantos más minutos y más lejos mejor. Y a ese empeño hay que dedicar todos los esfuerzos, incluso sacrificando la titularidad de un extremo que no sabe centrar, o lo que haga falta.

Por otra parte, Pablo Sánchez puede jugar en varias posiciones y es quien debe marcar las diferencias y algunos goles, como ayer. Pablo no es un mediapunta de los de marcar un solo gol en toda la segunda vuelta y fallar uno de los penaltis decisivos. En este caso hemos salido ganando, en otros no.

A siete puntos, siete, del líder tampoco están las cosas como para lanzar las campanas al vuelo. Octubre debe ser el mes de aproximarse al Cartagena, pues ya se sabe que quedar primero ofrece algunas ventajas y no se debería renunciar tan pronto.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios