Punto de vista

josé Ramón / del Río

Rajoy al ataque

NO es corriente oír hablar con tono de enfado al presidente del Gobierno. Pero sí lo ha hecho en la clausura del campus FAES, la fundación que preside el ex presidente Aznar, y no porque no se encontrara a gusto en el lugar o con la compañía, sino porque se defendía de las acusaciones que hacen algunos de que su Gobierno ha liquidado el modelo de Estado de bienestar y que considera "profundamente injustas". Así se le ha podido oír en Telecinco o en los vídeos grabados, ampliamente difundidos. Es verdad que Rajoy pocas veces pierde la calma y que se defiende cuando se le ataca o se discrepa con él, más con la ironía que con el exabrupto. Como coincidí con él en varios comités ejecutivos de la entonces Alianza Popular, a los que no faltaba nunca, pese a que entonces era vicepresidente del Gobierno gallego, he sido testigo de ello.

El Estado de bienestar es la consecuencia de un "Estado benefactor", que comienza a mediados del siglo pasado, por la experiencia de la crisis, consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Hoy todo el mundo sabe que el Estado de bienestar supone seguridad social y esto incluye las pensiones, la sanidad, el desempleo, la educación, la cultura y otros servicios públicos, para todos y no sólo para los trabajadores. Sin embargo, no todos saben qué es la seña de identidad de las democracias europeas más avanzadas y qué no lo es, aunque lo pretendan sus corifeos, de los regímenes más o menos totalitarios, de izquierdas.

Los argumentos de Rajoy para negar que su Gobierno ha liquidado el modelo de bienestar parecen fundados y su partido cuenta con el mayor número de diputados, senadores, parlamentarios autonómicos, alcaldes y concejales, además de cargos orgánicos, para repetir a la ciudadanía los que él dio en la clausura de Guadarrama. Tales son: que su Gobierno nunca ha bajado ni congelado las pensiones; que la sanidad es más universal que antes, porque ningún español está fuera del sistema y se atiende a los inmigrantes ilegales en condiciones iguales al que lo hace el mejor país de la UE; en cuanto a educación, quien gestiona, gasta e invierte son las comunidades autónomas; al Gobierno le corresponde la política de becas y, en la actualidad, se le dedica más dinero que nunca. También se atiende a más gente que antes en el sistema de dependencia, con reducción de la lista de espera. Para él, el mayor enemigo de las políticas sociales es la que genera desempleo y la que ocasione pérdida de recaudación y anuncia que dará la batalla contra una acusación que considera profundamente injusta.

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