Editorial

Rajoy aparca la limpieza del PP

LA comparecencia de Mariano Rajoy el sábado, tras la reunión extraordinaria del comité ejecutivo del Partido Popular, fue frustrante. Resultó convincente sólo en lo personal, en la reivindicación de su honradez, pero no en su pretensión de cubrir con ella a todos los dirigentes del PP, algunos de los cuales se encuentran en entredicho por sus vinculaciones con la financiación irregular del partido o con la percepción de retribuciones procedentes de la misma de legalidad dudosa. Habría mostrado coherencia y asunción de la gravedad del momento si hubiese anunciado que impulsaba una investigación sin excepciones, una querella contra el ex tesorero Luis Bárcenas y una voluntad de depurar las responsabilidades derivadas del escándalo. Antes al contrario, quiso expresar públicamente su apoyo a la actual ministra de Sanidad, Ana Mato, a la que dio ánimos para seguir al frente del Ministerio, precisamente cuando se proyectan serias sombras de sospecha sobre su vinculación con la trama de corrupción descubierta en el caso Gürtel mientras ocupaba el cargo de coordinadora de Organización del PP a nivel nacional y responsable de sus campañas electorales. En efecto, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía ha remitido a la Audiencia Nacional un nuevo informe -el anterior no sirvió para imputar a Mato en el Gürtel porque sus presuntos delitos habían prescrito- en el que, a partir de la documentación incautada a la red corrupta, se establece con nitidez que Ana Mato recibió numerosos regalos de Francisco Correa y sus compinches, que financiaron viajes, estancias de hotel y hasta celebraciones de cumpleaños de sus hijos. Los regalos están plenamente identificados y detallados, y no figuran a nombre de su ex marido, el imputado Jesús Sepúlveda, como se ha pretendido hacer creer a la opinión pública, sino de ella misma. Es un dinero sucio, dado su origen, que compromete gravemente la honorabilidad de la ministra de Sanidad. Por eso mismo resulta inconcebible que Mariano Rajoy haya dado la cara por su colaboradora, contradiciendo en la práctica su proclamado afán de limpiar de irregularidades a la formación política que preside y al Gobierno que encabeza. La indagación comprometida por la Fiscalía General del Estado habrá de dilucidar si se produjeron los sobresueldos y las donaciones ilegales que registran los papeles de Bárcenas o si todo es un montaje, como sigue asegurando Rajoy. Pero en relación con el caso Gürtel, la implicación, siquiera sea menor, de una ministra del Gobierno de España no tiene otra salida que su dimisión o, puesto que ella no parece predispuesta a presentarla, su destitución inmediata.

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