La esquina

josé / aguilar

Rajoy alarga la jugada para rematar a Sánchez

MARIANO Rajoy finge que necesita escuchar a los miembros del Comité Ejecutivo del PP antes de anunciar lo que él ya ha decidido y sin duda respaldarán sus subordinados el próximo miércoles: aceptar las condiciones impuestas por Ciudadanos para apoyar su investidura como presidente del Gobierno, anunciar la fecha del debate y abrir las negociaciones propiamente dichas entre los dos partidos del centroderecha.

Nadie se habría extrañado de que Rajoy hubiese respondido afirmativa y velozmente a la oferta de Ciudadanos, la primera llave para el desbloqueo institucional que atenaza a España desde el 26-J, aunque fuera matizando algunos de los requisitos planteados por Albert Rivera para pasar con sus 32 diputados de la abstención al sí. Son requisitos asumibles y mínimos para que Rivera salve la cara y pueda justificar el cambio de posición (prometió con énfasis y reiteración no permitir que gobierne Rajoy). ¿Por qué, pues, el aplazamiento? ¿Por qué añadir una semana -otra semana más- a un proceso más que seguro e inevitable?

Yo creo que por razones puramente partidistas, una vez más: para meter más presión aún a Pedro Sánchez, para evidenciar que si hay que ir a unas nuevas elecciones generales el único culpable será Sánchez, para resaltar la irresponsabilidad del PSOE en contraste con la responsabilidad de Ciudadanos (ensalzada como ejemplo singular por Felipe González). De ahí que demore el acuerdo que sabe que se producirá hasta acercarlo peligrosamente a los plazos de riesgo -la fijación del techo de gasto, los presupuestos de 2017-, y de ahí que ofrezca a Rivera una serie de medidas copiadas literalmente del pacto frustrado PSOE-C´s con el que Sánchez fracasó después del 20-D. Como para arrinconar a los socialistas y que no puedan seguir negándose a facilitar con su abstención la investidura mariana. ¿Cómo van a oponerse al programa reformista que defendió Pedro en la tribuna del Congreso en el que probablemente será para siempre el momento culminante, irrepetible, de su carrera política?

No se entiende cómo Pedro Sánchez ayuda tanto a esta estrategia de su adversario. Quizás, por pura supervivencia suya y por una errónea interpretación del papel de los socialistas en esta legislatura. El hombre piensa que si se abstiene ante Rajoy dejará la oposición al Rajoy reelecto en manos de Podemos. No tiene por qué ser así. Digámoslo de nuevo: el PSOE no votaría a favor de Rajoy, ese no sería su Gobierno, solamente dejaría gobernar al candidato más votado y a cambio podría sacarle una serie de concesiones en materia social y económica, atribuírselas ante la opinión pública y liderar una oposición que será mayoría en el Congreso.

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