Prueba de fuego

En los dos últimos años la cabalgata ha sido calificada, casi por unanimidad, como "una porquería"

Seguimos con los Reyes Magos, hoy con los auténticos, que son El Selu, Rafael Fernández y Carmelo García; digo Melchor, Gaspar y Baltasar. Estamos ante una de las pruebas de fuego para el Ayuntamiento de Cádiz: la cabalgata del 5 de enero. En los dos últimos años ha sido calificada en las redes sociales, casi por unanimidad, como "una porquería". La última del PP fue chunga (al punto de que Teófila se mosqueó cuando vio lo que habían montado) y la primera de Podemos fue todavía más chunga (lo cual aumentó las papeletas de Adrián para que Kichi se lo cargara como concejal de Fiestas). Así que tengan en cuenta que el listón está bajito, no se ha puesto a la altura de Ruth Beitia. Servirá para apreciar hacia dónde vamos.

A peor parece imposible. Para empezar, tenemos más carrozas, tampoco muchas, pero anuncian siete. Y para seguir se supone que habrá más grupos de animación. El Ayuntamiento ha comprado 4.500 kilos de caramelos, un despilfarro asumible. Si os sobran, dejadlos para los plenos. Y cuando grite el típico militante indignado o la típica sucesora de Inma Michinina se le da un caramelito, a ver si se relajan. Los plenos municipales hay que tomárselos con más dulzura. Eso es lo que os falta.

Me llama poderosamente la atención que este año no se ha protestado apenas por el itinerario de la cabalgata. Tampoco pasará por la Avenida, ¿verdad?, sino por el Parque Genovés, la Alameda, la plaza España, Canalejas, San Juan de Dios y se acabó. Ya se explicó que por ahí, al tener menos amplitud que la Avenida, se disimula el tamaño de las carrozas, o tronos, o lo que sea. Además no lloverá, como el año pasado, por lo que se podrá testar mejor este itinerario.

En Cádiz estas cosas preocupan mucho. Si ustedes se van a las tertulias de los bares y a los puestos de la Plaza verán que nadie está hablando hoy de la Plataforma Logística del Sur de Europa, sino de si las carrozas de la cabalgata de los Reyes Magos van a ser una porquería, de si mi niño le entregó su carta al cartero real Miguelito Clares, de si la estrella Elena Medina repartirá su revista o no, de si El Selu llevará a Juan de paje... Cuestiones que de verdad interesan.

Así que el alcalde Kichi, en su carta a los Reyes Magos, además de pedir un hotel en el estadio, un carril bici de verdad, la Edusi millonaria y carbón para Fran González (lo mismo que los otros, por cierto), supongo que también les habrá pedido una cabalgata buena, de tutti contenti. Es decir, una cabalgata que no sea calificada esta misma tarde como "una porquería". Para variar.

Con razón se dice que esta es la noche de la ilusión, pues de ilusión también se vive.

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