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El Palillero

Primer día de campaña

Siempre se dice que los carteles y las banderolas no sirven para nada. Pero siempre los ponen

El primer día de la campaña electoral es como la mañana los Reyes Magos: siempre nos trae alguna sorpresa. Nos levantamos con esa ilusión de qué nos vamos a encontrar, pues nunca se sabe por dónde puede aparecer algún candidato con sus pegatinas. En estos días parecen it girls, cuelgan sus fotos para alardear. En Cádiz, este día tan bonito amaneció algo grisáceo, y con las farolas de la avenida del soterramiento (o de Juan Carlos I) llenas de banderolas, que no anunciaban una exposición o un concierto, sino a Susana Díaz la del PSOE y a Juanma Moreno el del PP. Siempre se dice que los carteles y las banderolas no sirven para nada. Pero siempre los ponen. Son incorregibles.

A Susana Díaz se la ve un poco enrojecida en las fotos. Susana maneja el pantone. El día que se reunió con Pedro Sánchez, en los jardines de San Telmo de Sevilla, mientras se intuía que el otro le decía que pactara con los de Podemos, ella no vestía de morado, sino un mono de color naranja dulce, así a lo Ciudadanos. En los carteles del PSOE, el rojo se difumina junto al blanco y verde.

En los carteles del PP se ve a Juanma Moreno, su candidato para darle la vuelta a la tortilla de la Junta de Andalucía: y en otros aparece Pepe Ortiz, su candidato para salvar los muebles en la provincia desde su atalaya casadista de Vejer. El PP ha tomado confianza, y a sus candidatos les ponen el nombre en los carteles, en plan coloquial: Juanma y Pepe. También tienen a Juancho en Cádiz. Pero antes a Teo sólo la llamaban Teo en los cuplés del Falla. Ni a José María Aznar le decían José Mari en los carteles. Son detallitos de la renovación.

En los carteles de Adelante Andalucía no aparece un candidato, sino dos: Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo. Un liderazgo compartido de Podemos e IU. Como el Jano bifronte de la mitología romana. La foto es mejorable. A Teresa y Antonio se les ve con caras de mitos. Parecen unidos a la fuerza. Podrían haber salido con las manos unidas, sin ese soserío. Todo el mundo sabe que no hay nada personal entre ellos, ni lo habrá, pero no hay que dejarlo tan a las claras.

El primer día de campaña en Cádiz ondeó la gran bandera rojigualda de España, presidiendo la plaza de Sevilla. Para que luego lo critiquéis. ¡Este no es mi alcalde Kichi, que nos lo han cambiado! ¿Busca el voto de Vox? En otros tiempos, hubiera puesto allí la bandera de Andalucía durante toda la campaña, hasta el 2 de diciembre. Como se entere Pablo Iglesias le va a mandar algunos laicos para que protesten. Animarse, que ya falta menos para el 2 de diciembre.

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