Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Pregones

Dijo el pregonero que el suyo sería un pregón hecho con el corazón. Pues claro. ¿Acaso se puede hacer con la razón?

Ave María Purísima: confieso que he ido a varios pregones de Semana Santa, padre, espero no recibir como penitencia tener que ir a otro. Fui a uno que dio Fernando Pérez en La Palma, creo que de algo relacionado con la Virgen de esa cofradía cuyo nombre no conozco, lo confieso. Fui a uno de Manzorro ante la Patrona. Fui al de la Semana Santa de Emilio López, de cuyo desarrollo recuerdo cómo me miraban los capillas como si yo fuera Alien el Octavo Pasajero y la expresión "Castellón de las Penas"referida por el añorado compañero sobre la emigración gaditana a esa provincia. Por último fui al de Manzorro de la Semana Santa con invitados que leían algún que otro poema, excusa que se buscó el vejeriego para no tener que recitar ni componer, la necesidad hecha virtud. Esta es mi experiencia presencial, como se dice ahora, fruto de la amistad, no de la pasión ni de la afición, por supuesto tampoco de la devoción: la fe es un don del que carezco. Escuché una vez a Iñaki Gabilondo en la radio algún pregón o similar en una cofradía de Sevilla. Vi fragmentos del que dio Carlos Herrera en el que mezclaba el canon y su experiencia vital. Supongo que Antonio Burgos lo haría de categoría para quienes les gusta el género. Me sorprendió escuchar en la radio que Manu Sánchez decía que no era creyente pero era cofrade, empanada mental nivel superior: pregonar una fiesta religiosa y presumir de no serlo es el culmen de la comedia, aunque no creo que lo repita por esos teatros donde los espectadores sufren sus plagios. Le escuché una vez a Emilio López que el canon del pregón lo hizo Montero Galvache, con esa mezcla de ripios cursis y teatralidad exagerada que copian cada primavera en todos los pueblos y ciudades andaluzas. Cuando le llamaban para dar un pregón siempre preguntaba cuánto y cuándo: qué día era el evento y cuánto le iban a pagar. Supongo que el pregón lo retransmitió ayer Onda Cádiz fruto de su condición de canal público obligado a dar determinados acontecimientos. Como se pueden imaginar ni fui ni sintonicé la emisora municipal. No conozco al pregonero así que nada tengo que decir al respecto más allá de que dijo en una entrevista en este periódico que sería un pregón hecho con el corazón: pues claro, como todos. ¿Se puede hacer acaso con la razón? La religión es una creencia mágica que está reñida con la razón. Por lo demás me importa poco si las autoridades están en el escenario o no, si hay cuatro u ocho marchas, si al pregonero le dan tapas, vasos o cualquier otra fruslería. He dicho.

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