Cada vez que escucho la perifrasis 'política activa de empleo' me llevo, como se suele decir, la mano a la cartera. Las políticas activas de empleo han sido el gran agujero negro de la Andalucía subsidiada. Hemos enterrado millones de euros europeos en políticas activas de empleo que han sido, sin ánimo de generalizar, todo un ejemplo de inactividad y de desempleo. Miles de talleres fraudulentos, academias que crecieron sin ton ni son, enseñanzas de todo lo que no necesitábamos... Mientras, las aulas de los institutos, donde está la raíz de nuestros problemas de formación, tenían dificultades para encontrar docentes preparados y, con los recortes, se las veían y deseaban para reponer material. Pero la fórmula mágica de cualquier administración siempre era un chaleco fluorescente y una política activa de empleo. Ayer el alcalde se comprometió a invertir en más políticas activas de empleo.

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